El flujo de ciudadanos que buscan tratamiento fuera de su región de residencia nunca ha sido tan abundante. En 2023, la movilidad sanitaria interregional alcanzó la cifra récord de 5.150 millones de euros, el nivel más alto jamás registrado, un 2,3% más que en 2022, cuando ascendió a 5.040 millones. Nos movemos principalmente del Sur al Norte, pero también vemos cada vez más fuertes movimientos entre las Regiones del Norte. Estas son las tendencias que se desprenden del Informe de Movilidad Sanitaria de la Fundación Gimbe presentado hoy con motivo del trigésimo aniversario de la Fundación.
Sin embargo, mientras en el caso de las regiones del Norte se trata generalmente de un “intercambio” de pacientes entre regiones vecinas, en el Sur se produce una fuga de pacientes sin que se note atracción alguna.
“La migración sanitaria entre regiones es uno de los indicadores más sensibles de las desigualdades en el servicio sanitario regional: detecta dónde los ciudadanos encuentran respuestas adecuadas y dónde, por el contrario, se ven obligados a desplazarse para buscar atención”, afirma el presidente Gimbe Nino Cartabellotta.
Según el análisis, aproximadamente la mitad de los ingresos procedentes de la atención a pacientes no residentes se destina a sólo tres regiones: Lombardía (23,2%), Emilia-Romaña (17,6%) y Véneto (11,1%). Por el contrario, los mayores gastos de asistencia que reciben los residentes de otras regiones corren a cargo de Lacio (12,1%), Campania (9,4%) y Lombardía (9,2%). Estos datos muestran claramente que “la movilidad pasiva no coincide exclusivamente con la fuga de pacientes del Sur al Norte”, explica Cartabellotta. “También existe movilidad local entre las regiones vecinas del norte con servicios de calidad”. Es al observar el equilibrio entre movilidad activa y pasiva que la desventaja del Sur aparece con fuerza. Si Lombardía, a pesar del considerable gasto en cuidados en las regiones vecinas, presenta un saldo positivo de 645,8 millones, Calabria tiene un déficit de 326,9 millones, Campania de 306,3, Apulia de 253,2 y Sicilia de 246,7.
“Estas cifras indican que la movilidad sanitaria es cada vez menos una elección y cada vez más una necesidad”, explica Cartabellotta. “Cuando miles de millones de euros y cientos de miles de pacientes convergen en unas pocas regiones, esto significa que la oferta de servicios no es homogénea y que el derecho a la protección de la salud no está garantizado por igual en todo el territorio nacional”, concluye el presidente Gimbe.
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