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Clementina Forleo publica un artículo sobre el sistema denunciado por Palamara para invitar a los ciudadanos a seguir adelante votando Sí en el referéndum

Edoardo Sirignano

“¿Le robaste el puesto de presidente de sección a mi primo sin siquiera decírmelo? ¿Cómo votaste? ¿Por qué sigues lamiendo a C…O, incluso después del acuerdo que hiciste con los jueces administrativos?” El mensaje publicado por Clementina Forleo, presidenta de la tercera sala penal del Tribunal de Apelación de Roma, suscita numerosas discusiones.

Contenido que, de hecho, confirma este sistema “correccional”, bien descrito en los libros de Palamara y para el cual el destino de la justicia estaría en manos de unos pocos “elegidos”. Estos comentarios tienen tanto más peso cuanto que estamos a pocos días del referéndum. Gracias al famoso sorteo de los miembros profesionales del CSM, votado por los italianos los días 22 y 23 de marzo, este “modus operandi” mediante el cual las mociones de los miembros profesionales dividen el órgano superior del poder judicial podría quedar en el desván para siempre, para gestionar ascensos, traslados y, por qué no, incluso expedientes embarazosos. Todo ello en detrimento de la comunidad y de la propia categoría de responsables de la toma de decisiones que, como demuestran las últimas estadísticas, están perdiendo credibilidad.

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Es por eso que la publicación en las redes sociales del famoso médico provoca más que un simple debate, dentro y fuera de los tribunales. “Sin adornos – escribe en sus invectivas en las redes sociales contra quienes habrían gestionado los asuntos públicos como los suyos – esta reforma sirve para expulsar del Templo de la Justicia a los numerosos comerciantes que todavía pontifican para salvar sus escaños y que tanto daño causan a todos los ciudadanos”.

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Por tanto, no faltan reacciones tanto de los partidarios del “sí”, que comparten y difunden la invectiva como un verdadero manifiesto a favor del cambio, como de los activistas del “no” que, por el contrario, se hacen las víctimas y dicen sentir “resentimiento”. Es, sin embargo, una pena que se trate de un mecanismo distorsionado mediante el cual, en beneficio de unos pocos elegidos, se destruyen las vidas de muchas personas inocentes, acabando en la picadora de carne para simplemente promocionar o penalizar al “patrocinado” del momento. El propio Forleo es también un símbolo de esta parte “aislada” y afortunadamente “importante” del poder judicial, a veces criticada únicamente por no haber compartido un manual de Cencelli, y condenada a pesar de todo. Todo el mundo sabe que se trata de la profesional que, en 2007, durante una investigación sobre la adquisición de BNL, declaró que estaba bajo la presión de “fuertes poderes” que le impedían trabajar al máximo. El propio Palamara, hablando de la fiscalía de Milán, definió al juez de instrucción de la época como “el hereje” que se atrevió a desafiar las castas. “Hay que eliminarlo”, declararon sus oponentes. De hecho, no es casualidad que el ex presidente de la ANM la considerara un “peligro”. No es casualidad que fuera trasladada, sin dudarlo, del tribunal de culturismo de la capital lombarda al de Cremona.

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