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Una casa para empezar de nuevo. Bajo la mirada benevolente de las instituciones, pero con el objetivo de reconstruir una unidad familiar, hoy fragmentada. Es el paso que espera natán Y catalinala pareja anglo-australiana que vivía en los bosques de palmoli hasta que se suspenda la responsabilidad parental y los niños sean internados en el domicilio familiar de Vasto. A partir del 1 de abril, deberán abandonar el B&B “La casetta di nonna Gemma” e instalarse en la casa cedida gratuitamente por el Ayuntamiento (en la foto). El alojamiento también se consideró adecuado para posibles reencuentros, aunque bajo el control de los servicios sociales. De hecho, el 31 de marzo expirará el contrato de la estructura propuesta por el empresario Armando Carusi con su hija Leonora Carusi, donde en los últimos meses también encontraron hospitalidad la madre y la hermana de Catherine, llegadas desde Australia para cubrir las necesidades de la familia. Mientras que el trabajo en la granja en el bosque sigue ralentizado por la burocracia. La estancia finaliza a elección de los propios interesados. “Prefirieron el Ayuntamiento – explica Leonora Carusi – también para no aprovecharse de nuestra disponibilidad y enviar una señal: tienen confianza en las instituciones”.

La casa identificada por la administración municipal está ubicada en el área del campo deportivo Palmoli. Es de reciente construcción, dotado de todos los servicios y rodeado de espacios verdes. Un contexto que, en las evaluaciones actuales, representa un elemento determinante. La disponibilidad de un entorno doméstico estable es, de hecho, una de las condiciones fundamentales para la posible custodia de los menores por parte del padre. Es también en este punto que se centra la línea de defensa de los abogados de la pareja, Danila Solinas y Marco Femminella, involucrados en una denuncia presentada ante el Tribunal de Apelación de L’Aquila. El documento recuerda que los niños “tienen derecho a vivir en su propia familia”, subrayando que Nathan fue considerado “apto y capaz” de garantizar no sólo un hogar, sino también la continuidad educativa, el acceso a la salud y a las relaciones sociales, hoy “eliminadas por la segregación” en la comunidad. Al mismo tiempo, los abogados subrayan que la figura materna está “completamente adaptada a su papel”, delineando un marco en el que ambos padres se consideran adecuados. Hacia el padre, en particular, en las relaciones del trabajador social Veruska D’Angelo y de la misma casa familiar en Vasto nació una “plena capacidad parental”, de modo que también permite el cuidado inmediato de los niños, aunque bajo la supervisión de los servicios sociales. En este contexto, surge la hipótesis de un internamiento temporal de Nathan, en un entorno doméstico, al menos hasta la conclusión del proceso judicial, acompañado de un apoyo psicológico a los menores que permanece suspendido desde el 6 de marzo, fecha en que la madre Catherine fue separada de los niños por la comunidad. Una solución que esperan la pareja y sus defensores para devolver a sus hijos ese “calidez doméstica” perdida tras una intoxicación por hongos, que provocó la intervención de los servicios sociales y de la policía.

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