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Para completar su serie de pistas musicales, a la suiza Lea Maria Fries le faltaban tres piezas del rompecabezas: una portada de Correr (1997), de Björk, materias primas y texturas sonoras, entrelazadas con el acordeonista Vincent Peirani; una canción popular en alemán suizo, extraída de las montañas de su infancia, en el halo íntimo de una voz de piano, interpretada al estilo de Jeff Buckley (soy verano), y una reflexión rockera conmovedora sobre nuestras soledades modernas (comprar sol). Con la versión Deluxe de cleoPrimer álbum con su propio nombre lanzado en abril, la cantante de 36 años se revela en toda su plenitud. Una instantánea, en forma de autorretrato. “Me tomó más de diez años de experiencia dentro de grupos como 22° Halo o et.nu para encontrarme como mujer, como artista”, admite con su ligero acento. Antes de señalar, como para disculparse: “Bueno, con los tres nuevos títulos, es aún más ecléctico…”

Porque Lea se resiste tenazmente a las etiquetas. Después de todo, ¿por qué limitar la propia libertad y la fecundidad de sus múltiples trayectorias? En sus 16 títulos en cuatro idiomas: inglés, alemán, alemán suizo y francés (con la repetición del cautivador tema de la película Canción de la Indiade Duras, popularizado por Jeanne Moreau, en 1975), navega por diferentes estilos: jazz, pop, nu soul, rock experimental, folk, groove… Lejos de la artificialidad, conecta con fluidez todas sus influencias a la luz de su voz, a veces cristalina y llena de soul. Gracias también a un universo sonoro reconocible a primera vista, modificado “pequeño laboratorio” compartió con su compañero, el bajista Julien Herné.

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