Conducir de noche y de repente encontrarse inmerso en un Luz roja intensa, casi irreal.. Esto es lo que les sucede a muchos automovilistas que viajan por una carretera muy transitada cerca de Copenhague, Dinamarca. Desde hace varias semanas, una zona de Frederiksborgvej, en el municipio de Gladsaxe, está iluminada por farolas LED totalmente rojas. Una elección que llamó inmediatamente la atención de residentes y transeúntes: la calle casi parece una escena de una película de ciencia ficción, completamente diferente del clásico resplandor blanco o amarillo de las luces urbanas normales.
Sin embargo, esta no es una instalación de arte ni una experiencia estética. El cambio fue decidido por las autoridades locales como parte de un proyecto muy específico que se refiere a la relación entre la infraestructura urbana y el medio ambiente natural. De hecho, el tramo de carretera elegido para el experimento se encuentra cerca de un espacio verde donde vive una mujer. colonia de murciélagos.
Estos animales nocturnos utilizan verdaderos “corredores oscuros” para desplazarse entre los lugares donde se refugian y aquellos donde cazan insectos.
El problema es que el alumbrado público tradicional es un obstáculo. Las luces blancas, especialmente aquellas ricas en componentes azules, alteran el comportamiento de los murciélagos y a menudo los desorientan. En muchos casos, esto incluso les lleva a evitar determinadas zonas por completo, reduciendo así su hábitat. Es por ello que los técnicos optaron por instalar farolas LED rojas. Varios estudios han demostrado que muchas especies de murciélagos perciben este tipo de luz mucho menos que las tonalidades blancas o azules. Es decir, el rojo les resulta mucho menos invasivo.. El resultado es un compromiso curioso pero eficaz: los automovilistas siguen teniendo suficiente visibilidad para conducir con seguridad, mientras que los animales pueden seguir moviéndose y cazando sin ser molestados por la iluminación artificial.
El proyecto forma parte de un programa más amplio apoyado por la Unión Europea destinado a hacer que las ciudades sean más sostenibles y reducir el impacto de la iluminación en el ecosistema urbano. Ahora que más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, encontrar soluciones que nos permitan coexistir con la vida silvestre se está convirtiendo en una prioridad para muchos centros urbanos. Pero en Gladsaxe la luz roja también tiene otra función: advertir a los automovilistas que están cruzando una zona ecológicamente sensible.donde la presencia de la naturaleza sigue siendo muy fuerte.
Un pequeño cambio tecnológico que demuestra hasta qué punto una simple farola puede marcar la diferencia en el equilibrio entre la ciudad y el medio ambiente. Y sí, esta carretera iluminada que parece una película de ciencia ficción no es un capricho estético: sirve para proteger una colonia de murciélagos.
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