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Davide Di Santo

Declaración política número cero. En los laberintos de la blogosfera antagónica, aparece una carta desde prisión de Anna Beniamino, compañera de Alfredo Cospito, el anarquista que cumple condena en la prisión sarda de Bancali bajo el régimen del 41 bis por una larga serie de atentados. Está detenida en la sección AS2 de la prisión de mujeres de Rebibbia y el escrito, que data de enero, está dirigido a los participantes en la manifestación que tuvo lugar en Viterbo el 7 de febrero. Una procesión en la que la lucha por “la resistencia del pueblo palestino” se mezcló con dos batallas paralelas: la de los distintos palestinos investigados con Hannoun en la investigación sobre la financiación de Hamás, y la de Cospito y todos los anarquistas encarcelados.

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El mensaje atribuido a Beniamino liberado de la prisión romana se difundió por primera vez entre los movimientos que preparaban la manifestación de Viterbo. Luego, después de unos días, se incluyó en los rumores de Internet. Apareció el miércoles en La Nemesi, un contenedor y amplificador del contrapensamiento anarquista en la red, que también alberga las demandas de las “acciones” más importantes, como las llaman. Estamos hablando de sabotajes, como el de los trenes contra los Juegos Olímpicos de Invierno, y de atentados reales. El último se refiere a los daños causados ​​hace unos días a la oficina de seguros AXA en Trento en solidaridad con el prisionero palestino Anan Yaeesh, un ataque a la policía en Grecia y un incendio provocado en España.

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Beniamino, condenada a más de 17 años de prisión por diversos hechos, incluido el ataque en 2006 contra la antigua escuela de los Carabinieri en Fossano junto con Cospito, se lanza a un largo análisis político en el que dicta la agenda a sus compañeros en general. Es consciente de que “toda lucha eficaz, no virtual, implica reacción, represión. El problema es “sólo” tenerlo en cuenta. » La respuesta del Estado es obvia. Pero hay que afrontarla sin miedo. Critica el 41 bis, la dura prisión creada para la mafia y el crimen organizado en general, y su adopción en otros ámbitos: “se ha quitado la máscara a uno de los pilares de la retórica bipartidista sobre ‘la mafia y el terrorismo’, porque la ‘lucha contra el terrorismo’ es ahora el espejo de las dimensiones globales de las alondras”, escribe Beniamino.

El documento expone los temas y las reivindicaciones de un movimiento que, día tras día, en los infinitos matices políticos y de lucha, vemos en acción con acciones cada vez más urgentes, basta ver la guerra de guerrillas en Turín y el sabotaje olímpico. 41 bis “es una gestión militarizada de la prisión” que se combina con el “control tecnológico del animal humano”.

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En cuanto a la política mundial, señala los objetivos ideológicos: el “Consejo de Paz” trumpiano y la “Playa de Gaza”, pero, por supuesto, también “la chusma actual en el poder” y los medios de comunicación. Critica en particular al gobierno “capaz de luchar con total impunidad contra nuevos tipos de delitos” gracias a “una legislación de emergencia sin que haya ninguna emergencia todavía”. En resumen, “la lógica exigiría una mayor represión, pero aquí estamos esencialmente en el punto de una esterilización preventiva”.

Pasos cruciales para comprender algo de este magma que sólo vemos brotar en determinadas situaciones, como en Turín, pero que hierve constantemente bajo la corteza. El anarquista critica al gobierno y su actuación con “ruido de porras y gases lacrimógenos”, “disparos y redes sociales”. Pero también las protestas coreográficas y vanas de determinadas modas. “Desde el bloque negro de Seattle que favorecía los escaparates como objetivo hasta Fridays for Future que favorecía los carteles con las cámaras, desde la retórica de ‘no creas en los medios, conviértete en uno’ hasta el uso compulsivo de las redes sociales en una relación de amor y odio no resuelta”, dice Beniamino. Subraya la importancia de los “disturbios de Minneapolis contra ICE”: se les señala como “manifestantes ‘subversivos’, ‘insurreccionales’ de alta tecnología, equipados con teléfonos móviles para filmar las fechorías de estas ‘fuerzas especiales’ que llevan a cabo redadas”, mientras que la policía “es más anticuada que sus oponentes, ahora disparan como dispararon en la cabeza, a un manifestante arrodillado, hace 100 años”.

La dimensión global es fundamental para captar el espíritu que impulsa estos movimientos. Una lucha, sin fronteras. La carta de Beniamino va acompañada, entre otras cosas, de los escritos del anarquista español Juan Sorroche, detenido en Terni como Hannoun, entre los autores del atentado contra la sede de la Liga en Villorba, en la región de Treviso, y del bombardeo de la academia de policía de Brescia. También está el mensaje de amistad del ProPal irlandés como prueba de la dimensión internacional de estas maniobras de coordinación. Además, el mismo día, La Nemesi publicó los comunicados de prensa de la anarquista griega Marianna Manoura desde la prisión de Korydallos.

El eje entre ProPal y los anarquistas para liberar a Hannoun y Cospito

Volviendo a la carta del socio de Cospito, en Italia brillan las “insignias melonianas” y los “jerarcas nacionales” que promueven “políticas belicistas, el tráfico de armas y aspiran a acuerdos de reconstrucción de posguerra”. Dicho esto, en el escenario actual, los horizontes a considerar hoy son más exóticos que otra cosa. La transición “de la indignación ante un sistema corrupto a una alteración irremediable está ocurriendo precisamente en generaciones nacidas y criadas en la web y las redes sociales, desde Nepal hasta Indonesia”. Los anarquistas de hoy deben “liberarse de la melaza posmoderna y de la vaguedad interclasista” y “elegir entre ejercer la solidaridad entre los oprimidos o ser incapaces de reconocer a los opresores”. Un punto de partida es “saber reconocerse y reconocer la naturaleza del conflicto en curso”. Así habló Anna Maiorino. No faltan oídos para oír en la galaxia antagónica de cada rito y de cada confesión.

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