luz verde de Consejo de Ministrosque se reunieron esta tarde en el Palacio Chigi, sobre un paquete de normas que espera el mundo económico y productivo. En el centro de la agenda está decreto fiscal cuyo objetivo es garantizar el funcionamiento de las administraciones públicas y apoyar el buen desarrollo de las actividades empresariales.
La espera afectó principalmente a dos capítulos que afectan estrechamente a los consumidores y a la sociedad, a saber, el aplazamiento de impuesto a las parcelas pequeñas y el fortalecimiento de la hiperdepreciación. Uno de los puntos más discutidos se refiere al nuevo impuesto a los envíos de escaso valor procedentes de terceros países. El Gobierno decidió conceder más tiempo a la adaptación técnica, como se indica en el texto aprobado, con el fin de permitir “la cobertura de los gastos administrativos vinculados a las obligaciones aduaneras vinculadas a los envíos de escaso valor procedentes de terceros países”. La norma especifica que la contribución aplicada “a los envíos de mercancías procedentes de países no pertenecientes a la Unión Europea, con un valor declarado no superior a 150 euros” comenzará oficialmente a partir del 1 de julio. El aplazamiento era necesario, precisa el decreto, “sin perjuicio de la actividad de adaptación de los sistemas de información del Departamento de Aduanas y Monopolios”. Se trata de un soplo de aire fresco para quienes compran online productos por menos de 2 euros, que de momento no verán un aumento de precio.
Del lado del soporte empresasla disposición interviene decisivamente enhiperdepreciación para fomentar las inversiones tecnológicas. El principal cambio se refiere a la eliminación de una restricción introducida con la última ley de finanzas. De hecho, en el texto actual se “suprime” “la redacción” que limitaba el beneficio a “los bienes producidos en uno de los Estados miembros de la Unión Europea o en los Estados adherentes al Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo”. Esta modificación, que anula la restricción denominada “Made in Europe”, se refiere a las inversiones “realizadas a partir del 1 de enero de 2026”. El Estado está desplegando importantes recursos para este “aumento de la depreciación de las inversiones en bienes de equipo”. El plan financiero prevé gastos “estimados en 95,6 millones de euros para el año 2027, 191,5 millones de euros para el año 2028, 297,5 millones de euros para cada uno de los años 2029 y 2030”, luego continúa con “267,6 millones de euros para el año 2031” y “172 millones de euros para el año 2032” hasta “5,6 millones de euros para el año”. 2034”.
Forza Italia reivindica firmemente los resultados obtenidos en el decreto. Raffaele Nevi expresa su satisfacción por el fin de la restricción “Made in Europe”, definiéndola como un beneficio concreto para sectores estratégicos como la agricultura y el movimiento de tierras.
Maurizio Casasco lo considera una victoria para la equidad fiscal y cita el restablecimiento de normas sobre dividendos y ganancias de capital para proteger nuevas empresas y negocios. Por último, Erica Mazzetti se felicita del aplazamiento hasta el 1 de julio del impuesto sobre los paquetes pequeños, medida necesaria para preservar la competitividad de la logística italiana.