En “Maischberger”, el ministro federal del Interior, Dobrindt, defiende su política migratoria, mientras que el experto militar Carlo Masala califica de “tonterías” la guerra de Trump contra Irán. El escritor Salman Rushdie advierte sobre la confusión lingüística y la división social.
La velada en el “Maischberger” comienza de manera clásicamente política y termina con una nota más fundamental de lo que inicialmente sugirió el elenco. El ministro federal del Interior, Alexander Dobrindt, defiende su ruta migratoria, el experto militar Carlo Masala analiza la política de Trump hacia Irán, pero las sentencias más definitivas provienen de Salman Rushdie. El escritor no habla sólo de política, sino también del lenguaje, del miedo y de una sociedad que ya no se entiende a sí misma.
Pero ante todo es Dobrindt quien representa la línea del gobierno federal. La ampliación de los controles fronterizos es “una señal clara” de que la política migratoria ha cambiado, afirma. Desde “el pasado 8 de mayo” se han producido “treinta mil” residuos. Ignora las críticas de los círculos policiales que consideran ineficiente el uso de personal. En cambio, destaca el efecto disuasorio: mayores riesgos para los traficantes, menos incentivos para la inmigración irregular. No ignora el hecho de que Alemania es parte de un proceso de fortalecimiento de Europa, pero lo interpreta sistemáticamente como un éxito de su propia política.
Dobrindt también se mantiene firme en cuanto a los controvertidos centros de repatriación fuera de la UE. Los llamados “centros de retorno” son necesarios para alojar constantemente a las personas sin derecho a residir. “No, estas no son cárceles”, dice. “Son campos de refugiados”. Rechaza las críticas de que allí se puedan crear condiciones similares a las de una prisión. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional y Pro Asyl advierten que estos centros podrían convertirse en campos de internamiento. Critican el hecho de que la libertad de circulación sea limitada y que los afectados a menudo no tengan un acceso efectivo a protección jurídica. ACNUR también advierte periódicamente que la externalización de los procedimientos de asilo a terceros países sólo está permitida si allí se garantizan procedimientos constitucionales y condiciones humanas, lo que a menudo no se garantiza en la práctica. Dobrindt no aborda estas objeciones.
La situación se volvió difícil cuando Maischberger le preguntó sobre posibles contactos entre representantes del PPE (Partido Popular Europeo) y AfD en el Parlamento Europeo. Dobrindt escapa. No puede decir si las posiciones de AfD están realmente incluidas en el borrador. “No”, es su respuesta. Si hay colaboración “no debe existir y hay que detenerla”. Es el lenguaje de demarcación sin clarificación concreta.
La guerra de Trump en Irán: una ‘catástrofe de tamaño mediano’
Después de esta primera parte bastante controlada, el espectáculo se vuelve notablemente más conmovedor. Carlo Masala describe la política de Trump hacia Irán con una franqueza que faltaba en el apartado político. Cuando se le pregunta por un término adecuado, al principio responde evasivamente y luego queda claro: “Clusterfuck”. Lo que Estados Unidos estaba haciendo era “una catástrofe de tamaño mediano”.
Masala explica por qué: Trump aparentemente creía que Irán podría quedar paralizado militarmente en cuestión de días y verse obligado a rendirse. Más bien, se está desarrollando una escalada de consecuencias incalculables. Su visión de Europa es particularmente inquietante. Según él, la afirmación de que la guerra contra Irán “no es nuestra guerra” sólo es factible si Europa está dispuesta a aceptar las consecuencias, como una posible retirada de Estados Unidos de sus obligaciones internacionales o un debilitamiento de la OTAN. Al mismo tiempo, subraya la dimensión económica: asegurar el estrecho de Ormuz también redunda en interés de Europa.
Masala es más evidente en Ucrania. Aunque hubo un renovado movimiento militar, faltaban recursos cruciales. “Estos interceptores ahora se están lanzando en masa hacia el Golfo Pérsico”, dice sobre los misiles interceptores. La consecuencia es predecible: Ucrania puede quedarse atrás en términos de oferta. Al mismo tiempo, el aumento de los precios del petróleo y la flexibilización de las sanciones proporcionarían a Rusia ingresos adicionales. Para Kiev se trata de “una auténtica catástrofe”.
Rushdie advierte sobre división y amenaza
Con Salman Rushdie la perspectiva vuelve a cambiar. El escritor trae consigo una dimensión que va más allá del análisis geopolítico. Cuando se le recordó que querría “esconderse detrás de los muebles” si Trump fuera reelegido, respondió rotundamente: “Me escondo detrás de mis muebles”. Es una frase que comienza con humor y, sin embargo, transmite una experiencia real de amenaza.
Rushdie describe un Estados Unidos en conflicto cultural. Trump hizo “lo que suelen hacer los políticos autoritarios”: nombrar chivos expiatorios. Los objetivos son los inmigrantes, las universidades, los movimientos ecologistas, pero también los escritores. Rushdie describe un cambio: las élites económicas se presentaron como representantes del pueblo, mientras que las clases educadas estaban cada vez más representadas como oponentes. Él llama a esta estrategia “una táctica extraña, pero lamentablemente eficaz”.
Rushdie también es específico sobre la prohibición de libros. Señala un estudio realizado por PEN America que encontró que “entre quince y veinte mil libros diferentes” se vieron afectados, incluidas obras clave de la literatura estadounidense. Muchos trataban de la historia del racismo y la esclavitud. Para Rushdie, esto es parte de un conflicto más amplio sobre la memoria y la identidad.
Sin embargo, se muestra mejor cuando habla de lenguaje. “Puede que hablemos el mismo idioma”, dice, “pero ya no nos entendemos”. Las palabras habrían adquirido diferentes significados para diferentes grupos. Esto es “muy peligroso para las sociedades”. Esta observación sirve como comentario de toda la velada, especialmente de los momentos en los que las posiciones políticas y las cuestiones críticas ya no coinciden.
Rushdie ofrece su respuesta más sucinta al eslogan de Trump “Hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande”. Durante mucho tiempo se ha planteado la pregunta: “¿Cuándo fue grande Estados Unidos?” Posibles puntos de referencia históricos exponen el término como una construcción. Para Rushdie “MAGA” no es un regreso a un pasado real, sino la narración de un pasado que nunca existió.