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Finalmente se unirán al panteón científico de la Dama de Hierro. El lunes 26 de enero, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, desveló los 72 nombres propuestos para las científicas destinadas a adornar la Torre Eiffel. Un anuncio histórico que marca la culminación de un proyecto lanzado hace casi un año para “reparar esta invisibilización voluntaria” que se remonta a más de un siglo: la ausencia total de mujeres en el monumento más emblemático de la capital.

Durante una jornada organizada este lunes por la tarde en el Ayuntamiento, la lista fue presentada en presencia de destacadas personalidades del mundo científico. En este momento solemne participaron Françoise Combes, presidenta de la Academia de Ciencias, así como los presidentes de la Universidad de la Sorbona y del Observatorio de París, junto con otros investigadores invitados por la asociación Femmes&Sciences.

Criterios estrictos

Entre los 72 nombres revelados hay íconos de la ciencia mundial. Marie Curie, doble ganadora del Premio Nobel de Física y Química, se reunirá con su hija Irène Joliot-Curie, también ganadora del Premio Nobel de Química. A esta prestigiosa lista también se sumará la bióloga británica Rosalind Franklin, pionera en el descubrimiento de la estructura del ADN, cuyo trabajo se ha atribuido durante mucho tiempo a sus colegas masculinos, la matemática Sophie Germain, que tuvo que publicar bajo un seudónimo masculino en el siglo XIX, y Marthe Gautier, codescubridora del síndrome de Down.

Otros nombres parecen menos conocidos por el gran público pero igualmente imprescindibles: Jeanne Baret, la primera mujer que viajó alrededor del mundo en el siglo XVIII disfrazada de hombre, Madeleine Brès, la primera médica de Francia, Anita Conti, pionera de la oceanografía, o incluso Marguerite Perey, descubridora del francio. La lista también incluye a matemáticas como Yvonne Choquet-Bruhat, físicas como Yvette Cauchois y biólogas como Suzanne Noël, pionera de la cirugía estética reparadora. En total, estas 72 mujeres representan varios siglos de contribuciones científicas francesas e internacionales que han permanecido invisibles durante mucho tiempo.

Su selección siguió criterios estrictos: estas mujeres debían haber vivido desde 1789 hasta la actualidad, ser predominantemente francesas, con algunas excepciones para aquellas que tuvieran una conexión particular con Francia, o incluso trabajar en Stem (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

Friso en letras doradas en el primer piso.

Estos 72 nombres estarán inscritos con letras doradas en el primer piso de la Torre Eiffel, encima del friso actual que desde 1889 rinde homenaje a los 72 científicos elegidos por Gustave Eiffel. Los nombres actuales (Ampère, Arago, Laplace, etc.) están escritos en letras mayúsculas doradas en relieve de 60 cm de altura, distribuidas en los cuatro lados del monumento, con 18 nombres por lado. El nuevo friso femenino retomará estos códigos estéticos para establecer una perfecta igualdad simbólica.

Inicialmente, el comité científico había considerado inscribir 40 nombres en el segundo piso, pero finalmente optó por 72 nombres en el primer piso, respetando estrictamente el patrimonio del monumento.

Diez meses de trabajo para corregir la historia

Para corregir esta ausencia, la ciudad de París y la Sociedad Gestora de la Torre Eiffel (Séte) anunciaron en marzo de 2025 la creación de un comité científico específico. La asociación “Mujeres y Ciencias”, encargada de este trabajo, llevó a cabo varios meses de reflexión en colaboración con el CNRS, el Inserm y el Inria. La comisión de expertos, copresidida por Isabelle Vauglin, vicepresidenta de “Mujeres y Ciencias”, y Jean-François Martins, presidente de Sete, presentó un primer informe a Anne Hidalgo el pasado mes de septiembre.

Este proyecto tiene como objetivo combatir el “efecto Matilda”, que se refiere a la negación sistemática de la contribución de las mujeres a la investigación científica. Al inscribir sus nombres en la Dama de Hierro, París pretende inspirar a las generaciones futuras. “Espero lograrlo a más tardar en 2027”, dijo Anne Hidalgo durante su discurso. “Una vez validados los nombres, la exposición del fresco tardará entre doce y veinticuatro meses, incluidas las licitaciones, las autorizaciones administrativas, la producción, la fabricación…”, precisó en nuestras columnas el presidente de la SETE, Jean-François Martins.

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