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Es una sentencia que es y será debatida, aquella con la que el Tribunal de lo Penal de Bérgamo absolvió a Monia Bortolotti, la joven de 29 años acusada del asesinato de sus dos hijos Alice y Mattia, de 4 y 2 meses respectivamente, fallecidos en 2021 y 2022, con casi exactamente un año de diferencia. En el caso de la pequeña el infanticidio no está probado, mientras que para su hermano pequeño el peritaje que certificó la total incapacidad de entendimiento y voluntad al momento de los hechos fue considerado insuperable. Bortolotti, aunque los psiquiatras lo consideran socialmente peligroso, no es, por tanto, imputable. Esta es la decisión del Tribunal (compuesto por la presidenta Patrizia Ingrascì, el juez suplente Andrea Guadagnino y un jurado popular) después de más de dos horas de deliberación.

El caso se hizo público en octubre de 2022, cuando el pequeño Mattia, que pocas semanas después de su nacimiento había sido llevado por sus padres al hospital Papa Giovanni XXIII porque estaba cianótico y llevaba un mes internado allí, fue encontrado sin vida en el apartamento de Pedrengo donde Bortolotti se había ido a vivir con su pareja. Sólo estaba la mujer en la casa, quien de inmediato dio versiones confusas y diferentes. Inmediatamente se ordenó una autopsia, también a la luz de la tragedia anterior de su hermana pequeña un año antes. El médico forense concluyó que falleció por insuficiencia respiratoria aguda por asfixia mecánica. Según la fiscalía, su madre lo abrazó hasta que se atragantó porque no soportaba sus gritos. Ella siempre lo negó, incluso con versiones contradictorias – según los investigadores. El cuerpo de Alice también fue exhumado más tarde, pero el estado de su cuerpecito se encontraba en un estado de conservación terrible y las pruebas no arrojaron respuestas seguras. Son precisamente estos últimos resultados los que podrían haber sido decisivos en la decisión de los jueces de absolver a la madre “porque el hecho no existe”. Si bien consideró probado el asesinato del niño, el tribunal consideró que el hecho había sido cometido en estado de enfermedad mental. Se produjo así una doble absolución, sensacional en muchos aspectos.

Ayer no hubo nadie en el tribunal. Ni la mujer, que se encuentra en el Rems de Castiglione delle Stiviere desde el verano de 2024 y donde permanecerá diez años (según las mismas indicaciones de los psiquiatras), ni los miembros de su familia ni su pareja y padre de los recién nacidos, Cristian Zorzi, que nunca han presentado una demanda civil. La fiscal María Esposito, tras respaldar la necesidad de una nueva evaluación psiquiátrica para el hombre de 29 años que creció en Val Seriana, solicitó entonces cadena perpetua y seis meses de aislamiento diurno.

“Las lágrimas de Alice y Mattia no deben quedar, una vez más, sin ser escuchadas y reprimidas”, afirmó el fiscal, instando al jurado a leer los documentos “cuidadosa y orgánicamente”. El abogado Luca Bosisio, por su parte, solicitó la absolución por las dos muertes o la absolución por deficiencia mental. Dos posiciones opuestas.

También ayer, el enfrentamiento con la fiscalía fue duro, revelando una vez más varias imprecisiones en el discurso de la defensa. Los motivos de la sentencia se presentarán dentro de los 90 días. Y con toda probabilidad, seguirán generando debate.

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