Viena, 11 de noviembre (Adnkronos) – “La Convención de Palermo, con sus Protocolos adicionales, nació precisamente de la conciencia de que el fenómeno de la delincuencia transnacional, como todos los demás desafíos globales, sólo puede combatirse con una amplia gama de fuerzas. De ahí su actualidad, 25 años después de su firma. Asuntos actuales que nos desafían seriamente, frente a los resultados que supo promover concretamente en relación con esta tensión moral, este sentimiento del deber, esta determinación a la que Giovanni Falcone devolvió la dignidad misma de la persona”. Así lo declaró el Presidente de la República, Sergio Mattarella, hablando en Viena con su homólogo austriaco, Alexander Van der Bellen, durante las celebraciones del 25º aniversario de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, adoptada en Palermo en diciembre de 2000 y ratificada hoy por 190 países.
“Una Convención – recordó el Jefe de Estado – que también vio la fuerte voluntad de Italia, que ha pasado por momentos de agresión arrogante por parte del crimen organizado. Entre otros, los sangrientos atentados de 1992 que costaron la vida a Giovanni Falcone, Francesca Morvillo y Paolo Borsellino y, con ellos, los valientes y valientes agentes de sus escoltas, quedan grabados en la memoria colectiva”.
“Falcone y Borsellino – a quienes tuve el privilegio de conocer y con quienes me codeé a menudo – habían asestado golpes muy eficaces y exitosos a la mafia, revelando sus trayectorias financieras, sus relaciones y su debilidad social. Fue el comienzo de una temporada caracterizada por nuevas técnicas de investigación: el método de incautación y utilización con fines sociales de los enormes recursos del crimen organizado es ejemplar. Estos ataques – concluyó Mattarella – fueron el acto final de una mafia arrogante, que se creía capaz de desafiando al Estado y fue, por el contrario, derrotado.”