“¡Cuántos recursos, cuántos talentos hemos perdido en tiempos pasados! Las instituciones han ofrecido y ofrecen un ejemplo. Pero la cuestión no concierne a figuras individuales de excelencia. El desafío concierne a millones de mujeres, trabajadoras, profesionales, madres. El camino sólo puede considerarse completo cuando ya no se pide a las mujeres que adopten, en diferentes ámbitos de la sociedad, modelos de comportamiento masculinos para que se reconozca su papel, sus capacidades y sus cualidades. Hasta que esto no se produzca, habrá una pérdida de valores y oportunidades para toda la sociedad italiana”. Así lo declaró el presidente de la República, Sergio Mattarella, hablando en el Quirinal, con motivo de las celebraciones del “Día Internacional de la Mujer”.
El sufragio femenino fue una auténtica revolución
El voto de las mujeres en 1946 fue “una verdadera revolución, que puso fin a una historia centenaria de discriminación y marginación y marcó el inicio de una nueva temporada, donde las responsabilidades, las oportunidades, los derechos eran válidos para mujeres y hombres, finalmente en un nivel de completa igualdad”, declaró el Presidente de la República.
La Constitución sentó las bases para la igualdad de las mujeres
“Después de siglos en los que las mujeres eran consideradas en una posición subordinada y su papel en la sociedad se limitaba al ámbito familiar y doméstico, el voto por las mujeres representaba el objetivo por el que muchas habían trabajado”, explicó Mattarella. “Un punto de inflexión grabado, poco después, en nuestra Constitución, en el artículo 3. La igualdad, la dignidad y la libertad de las mujeres no como una concesión desde arriba, sino como un derecho fundamental de cada persona. Todavía no se ha logrado – subrayó el presidente – la realización de la igualdad efectiva. Pero la Constitución, al afirmarla, sentó las bases del deber de la República de realizarla y desarrollarla, abriendo el camino a realizaciones legislativas progresivas, obtenidas sobre todo gracias al compromiso de las mujeres en el Parlamento y en la sociedad.
Las mujeres han ido conquistando poco a poco los puestos más altos
“Durante la historia republicana, la presencia creciente de las mujeres en diversos campos profesionales marcó una profunda transformación del Estado italiano. Durante mucho tiempo se dio por sentado que los puestos más altos estaban ocupados por hombres. Se reconoció que las mujeres tenían un papel limitado en los niveles ejecutivo, administrativo y de apoyo. Había más mujeres al frente de los municipios que en los años 1980”, subrayó el Jefe de Estado. “Pasaron -paradójicamente- veinticinco buenos años entre la primera subsecretaria de Estado, Angela Cingolani Guidi, en 1951, y la primera ministra, Tina Anselmi, en 1976. Tres años más tarde, la primera presidenta de la Cámara de Diputados, Nilde Jotti. Luego tuvimos que esperar cuarenta años, repito, cuarenta años, para tener, en pocos años, al Presidente Alberti Casellati en el Senado, El presidente Cartabia en el Tribunal Constitucional, el presidente Cassano en el Tribunal de Casación y la presidenta del Consejo de Ministros, Giorgia Meloni.
No es cuestión de cuotas, la República promueve las mejores energías
“Estos ochenta años nos cuentan no sólo una historia de emancipación, sino también una historia de crecimiento de nuestra República y de la calidad de la democracia. La República ha sacado su fuerza de la contribución de las competencias y del sentido de responsabilidad de las mujeres. La presencia de las mujeres en profesiones o instituciones no es una cuestión de cuotas: es el signo de una República que reconoce y valora todas las mejores energías a su disposición. La República ha dado mucho a las mujeres. Las mujeres han dado mucho a la República y la balanza aún no está igualada”, afirmó. añadido. » comentó Mattarella.