La fuerza de Max Allegri está ahí: hablar claro, hablar con sencillez. Consigue así abordar temas difíciles (el declive del fútbol italiano) y delicados (el conflicto Leao-Pulisic), partiendo con mensajes que no se prestan a interpretaciones complicadas. Aquí está la clara declaración de Max sobre la derrota ante la Lazio: “Sufrimos 9 contraataques en la primera parte, más que en todo el campeonato anterior. En la segunda parte nos faltó precisión”. Hablando del Scudetto y de la zona de la Liga de Campeones, insiste: “El Inter tiene en sus manos el destino del Scudetto, nosotros tenemos el destino de la plaza en la Liga de Campeones”. Y de nuevo sobre la crisis de gol de los dos atacantes, Pulisic y Leao: “Es muy simple: ¡Pulisic no vio a Rafa y no se lo pasó! Al principio de temporada ambos tenían problemas físicos, ahora están mejor, mientras tanto Giménez será convocado, tenemos 5 disponibles, ¡es necesario que todos despierten!”. Y el que quiera entender debe entender. Mientras tanto, Leao queda inconsciente debido a un brote de dolor en el aductor derecho que lo ha estado atormentando durante meses. Ayer se perdió el entrenamiento, hoy será el turno del Fullkrug, comprueba el lunes el portugués que se perderá la selección.
Así que Max ni siquiera pierde el tiempo hablando de los árbitros. “Cuanto menos hagamos, mejor. Los árbitros deben mantener la calma. Guida, en Roma, me gustó por el método que adoptó, dejó que el partido se desarrollara solo”. ¡Y el Milan perdió, con una mano de un jugador de la Lazio que precedió a la de Athekame! “Hay que volver al orden”, es su llamado a recuperar el equilibrio perdido entre Cremona y Roma. El técnico rossoneri también es quirúrgico en su traspaso al club: “Veo a Tare todos los días, nos reunimos con Furlani después del derbi. A la hora de planificar la próxima temporada, estaremos todos sentados en la misma mesa”.
Por último, el análisis sobre el fútbol italiano: “Dejen de denigrarnos, no debemos copiarnos, tenemos una tradición que tiene sus raíces en la Edad Media, pensemos en reformas serias empezando por el sector juvenil, donde muchos jóvenes dejan de pasar a otros deportes como el tenis”. Finalmente, Cardinale habla con el Financial Times y se fija el objetivo de “estar algún día en la mesa con Meloni para relanzar la excelencia del fútbol italiano”.