En marzo, la nómina traerá una sorpresa positiva a millones de jubilados italianos. No se trata de una bonificación puntual, sino del efecto combinado de varias medidas previstas por la ley de finanzas: la reducción del Irpef, la revalorización anual y el aumento de los recargos sociales. El resultado será un alza neta, acompañada también de los atrasos de enero y febrero. La principal medida es la reducción del segundo tipo del Irpef del 35% al 33% para rentas entre 28.000 y 50.000 euros brutos anuales, con efecto retroactivo desde principios de año. Esto significa que tanto el aumento estructural mensual como los ajustes del primer bimestre estarán incluidos en la nómina de marzo. La medida afecta a unos 4 millones de jubilados y produce beneficios cada vez mayores a medida que aumentan los ingresos: para cheques de alrededor de 30.000 euros brutos al año el aumento es de unos pocos euros al mes, mientras que para los que se acercan a los 50.000 euros puede superar los 35 euros netos al mes, con más de 70 euros de atraso. El importe adicional de la nómina de marzo puede llegar incluso a superar los 100 euros para los tramos más altos. Paralelamente a la rebaja de impuestos, ya está operativa la revalorización automática del 1,4% para 2026, que afecta a todos pero en diferente medida según el importe. Una pensión bruta de 1.000 euros aumenta alrededor de 14 euros al mes, mientras que cantidades mayores experimentan aumentos cada vez menores.
A esto se suma el aumento de la prima social para los mayores de 70 años y para todos los inválidos civiles con bajos ingresos, equivalente a unos 12 euros más al mes, incluidos también los atrasos. Los ajustes serán aplicados automáticamente por el INPS (el presidente Gabriele Fava en la foto) sin necesidad de presentar una solicitud específica.