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La tensión sigue aumentando en torno al juicio por el asesinato de Angelo Vassallo. Así lo demuestra claramente el estallido de violencia publicado por Antonio Vassallo, hijo del alcalde pescador de Pollica, en las horas siguientes a la tercera audiencia preliminar celebrada hoy en el tribunal de Salerno. Entre los pasajes más fuertes de su relato, la imagen de Lazzaro Cioffi, señalado por los documentos como posible autor del asesinato, uno de los sospechosos y hoy el único presente en la sala: “Vean a Lazzaro Cioffi en la sala, señalado por los documentos como posible autor del asesinato de mi padre, a pocos metros de mí, libre, sin esposas, porque está bajo arresto domiciliario. Una imagen pesada, que cuenta más que cualquier palabra los horrores que hemos vivido y que lamentablemente seguimos sufriendo”.

El mensaje de Antonio también se centra en lo ocurrido fuera del juzgado, donde familiares, amigos y compañeros de Coronel de Carabineros Fabio Cagnazzo, uno de los cinco sospechosos, desplegó una pancarta que decía “Verdad y justicia también para Fabio Cagnazzo”.

Su presencia consternó al hijo del alcalde: “Los periodistas presentes informaron que entre estos manifestantes se encontraban amigos y colegas militares. Si es así, es aún más grave: significa que alguien, aunque pertenezca a una institución que debe defender el Estado de derecho, elige exponerse públicamente a favor de un acusado al que, en la sala del tribunal, se le han hablado de conductas muy graves, anomalías y comportamientos que no son transparentes”.

Un escenario que, según Antonio Vasallo, esto hace aún más difícil un camino ya marcado por quince años de dolor, expectativas y obstáculos. Su arrebato termina con un pasaje que resume toda la frustración acumulada a lo largo de estos años: “Si llevara uniforme y creyera realmente en los valores que representa, hoy me sentiría avergonzado al ver ciertas escenas. Lo que sentí no fue ira, sino asco. Asco por quienes prefieren ignorar el peso de los papeles, las interceptaciones, las omisiones y las irregularidades reconstruidas en quince años de investigaciones”.

Amargas palabras que capturan, una vez más, la determinación de la familia Vassallo en su búsqueda de la verdad y la justicia.

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