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“Derechos de los pasajeros”: una señal de salario digno, protección y seguridad. Los corredores salieron a las calles el sábado 14 de marzo en más de 30 localidades, día de la movilización nacional promovida por la CGIL y, a través de su voz o del sindicato, denunciaron la explotación cotidiana. Jornada laboral de 7 a 10 horas diarias, durante 6 o incluso 7 días a la semana y salarios de entre 2 y 4 euros por reparto. Sin mencionar que para la mayoría de los ciclistas, en su mayoría extranjeros pero también italianos, la entrega de comida a domicilio representa la principal fuente de ingresos. Se trata de condiciones de trabajo “extremas”, subrayó la secretaria confederal de la CGIL, Francesca Re David, de la guarnición de Roma. Y los salarios “están por debajo del umbral de la dignidad”.

La protesta de los ciclistas de Glovo y Deliveroo

Salieron a la calle los repartidores de Glovo y Deliveroo, los dos gigantes del reparto de comida en el centro de la investigación de la fiscalía de Milán, que ordenó la medida de control judicial por presunta manipulación de bandas. Representan a miles de trabajadores que exigen “trabajar para vivir, no para sobrevivir”, como podemos leer en los carteles. En un día hago 30 o 40 kilómetros y al final gano unos 20 euros”, afirma uno de Tarento. Muchos se definen como “víctimas de la inteligencia artificial”.

“Es una guerra entre pobres”

“Junto a los trabajadores paquistaníes y afganos – la CGIL jónica destacó con las categorías Nidil y Filt – están los ciclistas italianos. A menudo más de cincuenta personas que se ven obligadas por la crisis industrial a llegar a fin de mes en bicicleta o en ciclomotor, incluso bajo la lluvia o en un calor abrasador. Es una guerra entre los pobres. »

Presión por un contrato nacional

Estos datos, para la CGIL, confirman la urgencia de la aplicación del contrato nacional de bienes y logística y el reconocimiento de las licencias retribuidas, enfermedad, accidentes, decimotercera, decimocuarta, indemnizaciones por despido, así como mayores garantías en materia de salud y seguridad. Un contrato, explicó la secretaria nacional de Nidil, Roberta Turi, de la guarnición de Nápoles, “que prevé un salario de más de 2.000 euros al mes, incluidos reembolsos de kilometraje, trabajo nocturno, trabajo dominical y aumento de antigüedad”. “Ahora esperamos – afirmó el rey David – que la intervención de la Fiscalía de Milán lleve a las empresas de reparto de comida a sentarse alrededor de una mesa para reconocer finalmente el contrato nacional y sus derechos a los ciclistas. Basta de explotación.” Una oportunidad – relanzó el sindicato – para transformar la fase abierta por la investigación judicial en un cambio concreto.

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