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Mil soldados italianos en las bases del Golfo, todos sanos y salvos, nadie herido. Después del ataque nocturno, sólo había una prioridad: poner a salvo al personal. Los ejercicios se suspendieron inmediatamente, se suspendieron las actividades de entrenamiento y los soldados fueron trasladados a búnkeres.

El contingente italiano entre Irak y Kuwait cuenta con un total de alrededor de mil unidades. El corazón de la presencia lo comparten la base de Ali Al Salem, en Kuwait, y la de Erbil, en el Kurdistán iraquí. Estas son las dos estructuras más expuestas de la zona y en las que se concentra la mayor parte del sistema.

El componente aéreo italiano opera principalmente en Kuwait: drones de vigilancia, aviones de transporte y personal de las fuerzas aéreas que participan en actividades de apoyo y coordinación. La base se vio afectada por la caída de misiles dentro del perímetro y se activaron los procedimientos de emergencia previstos en estos casos.

En Erbil hay un contingente numéricamente grande de formadores, personal de apoyo y soldados que participan en el entrenamiento de las fuerzas de seguridad locales. También aquí, tan pronto como se anunciaron las redadas, la orden fue inmediata: interrupción de las actividades y traslado a los búnkeres.

Las misiones siguen formalmente operativas, pero todas las actividades no esenciales están congeladas. Las medidas de protección activadas en las últimas horas son similares a las ya adoptadas en enero, cuando el aumento de las tensiones regionales llevó al refuerzo de los protocolos de seguridad en las bases.

Por el momento, el contingente italiano no se mueve. No está prevista ninguna evacuación ni está en marcha ninguna operación de reubicación. Las condiciones operativas y el marco de seguridad no permiten movimientos a gran escala. La opción es mantener al personal en estructuras protegidas, a la espera de comprender cómo evolucionará la situación.

Por tanto, quedan alrededor de un millar de soldados italianos entre Irak y Kuwait, refugiados en búnkeres, con sus actividades suspendidas y el sistema en alerta máxima. La línea es clara: seguridad del personal, vigilancia constante, ninguna iniciativa hasta que el marco esté más definido.

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