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El único que ha experimentado la misma confusión es Max Allegri. Durante el último entrenamiento de la Juve con Giuntoli en el cuartel general y un mercado de fichajes de invierno – en enero – insatisfactorio, si no contracorriente (como el vivido en los últimos meses: sólo Fullkrug), se produjo la misma situación: hasta febrero el equipo estuvo en la lucha por el título con el Inter, luego un revés doméstico (ante el Empoli) provocó una peligrosa desaceleración hasta alcanzar la cuarta plaza en el último córner. En esta ocasión, el diagnóstico oficial fue el siguiente: en cuanto el vestuario se dio cuenta de que habían perdido la oportunidad de competir por el récord, abandonaron a los tontos. En el caso del Milán actual, probablemente también se combine este componente con otros. Lo encontramos en las palabras de Rabiot, el gran sabio que intervino inmediatamente para defender a Leao de los abucheos (“Entiendo a la afición pero tenemos que ayudarlo ahora”), y para subrayar que el grupo “ha perdido el gusto y las ganas de luchar incluso por su compañero en dificultades”. Existe, pues, este doble componente psicológico: por un lado, la decepción por haberse separado del Inter y, por otro, la pérdida de las cualidades morales que les permitieron alcanzar la prometedora cifra de 42 puntos en la primera ronda.

Luego está también una cuestión física que, en el mes de abril, puede ser legítima dado que durante todos los meses anteriores Milán siempre ha viajado a la máxima velocidad y también con el máximo beneficio. Las cinco derrotas acumuladas hasta el sábado por la noche contra el Udinese, con los 63 puntos en el bolsillo, si se hubieran repartido equitativamente a lo largo del torneo, no habrían activado la alarma roja si finalmente no hubiera intervenido un tercer factor desestabilizador. Y es la falta de objetivos. Por cuarta vez, el Milan se quedó sin goles y ciertamente no por falta de ocasiones o de tiros a portería. Nada de eso. Para hacer una comparación útil: el Inter, que es el equipo con más goles marcados, solo ha marcado 0 goles dos veces: ambas en el derbi contra el Milán.

En última instancia, esto significará que no tiene sentido perseguir fórmulas mágicas cambiando el sistema de juego y dejando atrás las praderas. Para sumar los 10 puntos en 6 partidos que Allegri necesita para llegar a la Liga de Campeones será necesario sobre todo recuperar la humildad de la primera parte del torneo.

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