En el cuarto día de finales, en unas horas,Italia gana cuatro medallas paralímpicas y supera el resultado de hace cuatro años, situando la edición récord de Lillehammer 1994. En el Olympia delle Tofane en Cortina d’Ampezzo es otro día de “avalancha azul” y esta vez el líder es Giacomo Bertagnolliel atleta más exitoso de la expedición italiana.
Después del bronce en descenso y la plata en Super-G, todavía le faltaba el oro y hoy, en combinada, llena el vacío. “Hemos aligerado una carga”, comentó el piloto trentino de Cavalese, que dominó la categoría para personas con discapacidad visual con el guía Andrea Ravelli. Es su undécima medalla en los Juegos Paralímpicos, el quinto oro, pero la presión se siente incluso para un veterano como él: “¿Cómo he vivido esta carrera? Mal, al principio tenía palpitaciones así… Pero luego llegamos al fondo y se acabó, ahora todo es cuesta abajo”, comenta mientras mira las pruebas técnicas que se avecinan.
Antes que él, estaba la otra mina de oro, la empresa premiada Chiara Mazzel-Nicola Cotti Cottini, para conseguir un tercer puesto en el podio, esta vez el segundo puesto, en la combinada femenina. Se trata de la segunda medalla de plata de estos Juegos después de la del descenso, enriquecida con el oro en Super-G. Respecto a ayer, Mazzel intercambió posiciones con la austriaca Veronika Aigner, su gran rival.
“No esperaba esta medalla, hubiera preferido un tercer puesto y por eso estoy orgullosa de mí misma y de cómo esquié con Nicola”, explicó Fassana, especialmente satisfecha con un slalom que aún no domina a la perfección y en el que hoy sin embargo supo sacar las garras para no sucumbir al regreso de la otra austriaca Elina Stary.
Firmó el trío Federico Pelizzariuna vez más plata en combinada pero en la categoría de pie. A su llegada, el italiano abrazó a su madre: “Por fin esta medalla lo paga todo y quiero luchar por más”.
El póquer lleva la firma del favorito local, René De Sylvestroen posición sentada combinada. Quien se dirige a Cortina no puede dejar de ver, al pasar por San Vito di Cadore, las pancartas de apoyo al conciudadano implicado en los Juegos, designado también como abanderado junto con Mazzel.
Pero hasta el momento, De Silvestro había logrado dos cuartos puestos, lo que le dejó un mal sabor de boca. Es un podio que da “serenidad”, explica el italiano: “Tenía una rabia increíble dentro de mí, hoy he conseguido desahogarme y estoy feliz”.
El medallero italiano se sitúa así en nueve medallas tras cuatro días de competición. Ya son dos más que el total obtenido hace cuatro años en China y uno más que en Turín 2006: las dos ediciones ya han sido superadas también en términos de medallas de oro en total. El próximo objetivo a la vista es Nagano 1998, diez medallas, luego la edición récord de Lillehammer 1994, 13 podios pero nunca la alegría del escalón más alto. La empresa es difícil, pero no imposible.
“Nuestros atletas son el orgullo de Italia y nos hacen vivir un sueño, demostrando cada día cómo el deporte puede valorizar los talentos y las capacidades de cada persona”, comentó la Ministra para las Personas con Discapacidad, Alessandra Locatelli. Hoy, tras el regreso del himno ruso, le toca a Bielorrusia conquistar su primera medalla de oro con Raman Svirydzenka, vencedor en la categoría de esquí de fondo de pie.
En la categoría femenina, sin embargo, llegó la segunda medalla de oro para Rusia, con Anastasiia Bagiian en la categoría para personas con discapacidad visual. Ella y Varvara Voronchikhina recibieron un mensaje de felicitación del presidente ruso Vladimir Putin.
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