A la hora del almuerzo, en Cremona, comienza de nuevo el ascenso del Milán de Allegri, justo después de la derrota de una semana antes (segunda derrota en casa contra el Parma). Los hematomas siguen presentes en Milanello y en palabras de Allegri, que admite haber recibido “un golpe”. Vuelve a la carretera, no ciertamente para perseguir al Inter, sino sólo para intentar recuperar la segunda plaza atacada por el Nápoles y alcanzar la famosa cuota de la Liga de Campeones, que es el objetivo marcado desde septiembre pasado. Los precedentes de Cremona no son nada esclarecedores. Piénselo: el Milán no gana desde 1993, el gol de Simone, Capello en el banquillo, otro Milán, otro fútbol. Incluso Pioli se lleva la miseria de un marcador sin goles. Y quizás sea por eso que Allegri reconfirma a la pareja de atacantes que se quedaron parados ante el Parma, es decir, Leao y Pulisic, ausentes del marcador desde diciembre. No tiene muchas opciones y la entrada de Fullkrug podría ser buena para la fase final del desafío.
El riesgo real está representado por la presencia en la plantilla de cuatro jugadores sancionados (Athekame, Rabiot, Fofana, Saelemaekers), es decir, el centro del campo rossoneri a una semana del derbi que, a estas alturas, no puede decidir mucho el primer puesto de la clasificación, salvo la trayectoria de los jugadores del AC Milan. “No tiene sentido pensar en el futuro, es mejor centrarse en la retaguardia”, sugiere Max, que también consigue retirar dos minas esparcidas a lo largo del recorrido de su rueda de prensa. El primero se refiere a los rumores de descontento del técnico del Livorno con la relación con la dirección del club. Aquí la respuesta es definitiva y corta el debate: “Hay completa armonía entre la sociedad y yo”. Fin de los debates y reflexiones centrados en Cremona. El segundo está inspirado en la contra del portero del Cagliari pitada el viernes por la noche en Parma, en sensacional contraste con el gol validado contra el propio Parma en San Siro tras la contra de Maignan. “Pensemos en Cremonese” es la perentoria invitación de Allegri.
Es mejor que el club piense en los árbitros y en Rocchi. También porque el Cremonese no está pasando por un momento feliz (4 puntos en octavos de final) y se prepara para una tarde de lucha y pasión al estilo de su entrenador Nicola.