“¡Gané! ¡Gané! ¡Gané!” Mikaela Shiffrin lo “grita” desde su perfil de Instagram, celebrando la medalla de oro olímpica en slalom en Cortina D’Ampezzo. “Llegué allí – escribe – enfrentándome al miedo y la adrenalina, a las críticas y a las burlas de aquellos que no saben nada y ni siquiera intentan comprender. Me detuve en la puerta, miré la montaña y el camino frente a mí, y mi ritmo cardíaco casi bajó. Cuando empezó la cuenta atrás, empujé. Empujé para perseguir, empujé para ganar. Empujé para atreverme y soñar. Empujé para creer”.
“Cuestioné todo lo que he aprendido en la vida varias veces esta semana”, continúa Shiffrin.
La campeona americana también admite “un momento de resentimiento” hacia sus oponentes: “¿Por qué tienen que ser todos tan buenos? ¿Por qué no puede ser más fácil? Y luego sentí un inmenso agradecimiento”, concluye -, y también recibí una medalla”.
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