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Nuevos ataques contra Irán, dirigidos a instalaciones industriales pero también a la central nuclear iraní de Bushehr. Según la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), Teherán anunció que un proyectil había impactado por la mañana en los alrededores del lugar, provocando la muerte de un miembro del personal de protección física, alcanzado por una metralla. Un edificio del complejo resultó dañado por ondas de choque y fragmentos. No se ha registrado ningún aumento en los niveles de radiación.

El director general de la OIEA, Rafael Mariano Grossi, expresó “profunda preocupación” por el incidente y reiteró que las centrales nucleares y sus alrededores nunca deben ser objeto de ataques. También destacó cómo los edificios auxiliares también pueden albergar equipos de seguridad vitales, pidió la máxima moderación militar para evitar el riesgo de un accidente nuclear y enfatizó la importancia de respetar los siete pilares de la seguridad nuclear durante un conflicto.

En las mismas horas, un ataque atacó una fábrica de cemento en Bandar-e Khamir, en la provincia iraní de Hormozgan. Así lo informó la agencia Tasnim, que atribuyó el ataque a Estados Unidos e Israel, que participan en operaciones militares contra la República Islámica desde el 28 de febrero. Según fuentes de seguridad locales citadas por la agencia, la fábrica continúa funcionando con regularidad y el proceso de producción se mantiene estable.

Por su parte, el Hizbulá libanés afirma haber apuntado a la región de Kiryat Shmona, en el norte de Israel, y afirma haber lanzado dos andanadas de cohetes en esa dirección esta mañana. Los medios libaneses lo informaron. Según la agencia iraní Tasnim, los hutíes de Yemen –a quienes Teherán ha sido acusado de apoyar durante años– también han atacado a Israel con “drones”.

En el frente estadounidense, el derribo de dos aviones estadounidenses por parte de las fuerzas de defensa aérea iraníes y, sobre todo, la suerte incierta de uno de los pilotos, para quien se lanzó una delicada y compleja operación de búsqueda y recuperación, corren el riesgo de marcar un punto de inflexión en el conflicto. Ayer fue un día para olvidar para Donald Trump y su administración, que comenzó por la mañana con el anuncio del derribo de un caza F-15E en Kohgiluyeh, en la provincia de Boyer-Ahmad, acompañado de imágenes difundidas por la televisión estatal iraní, que prometía una recompensa en caso de captura de los pilotos estadounidenses. Uno de los tripulantes, en realidad, habría sido rescatado mientras que de un segundo piloto no se sabe nada. Dos helicópteros UH-60 Black Hawk que participaban en las operaciones de búsqueda fueron alcanzados por el fuego. Varios soldados a bordo resultaron levemente heridos, pero todos se encuentran a salvo. “

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