Sydney (Australia), 26 de febrero (askanews) – El ex primer ministro liberal australiano Malcolm Turnbull vuelve a su llamamiento para que Australia se convierta en una república y también critica duramente el pacto de defensa “Aukus”, firmado con Estados Unidos y el Reino Unido.
“El hecho es que ahora, desde hace varias décadas, Australia tiene su propia identidad, se considera y es completamente independiente. Por lo tanto, la monarquía sigue siendo un anacronismo”, explicó el ex jefe del gobierno australiano.
“La ventaja de tener una república en Australia – observó – es que pone de relieve lo que tenemos en común como australianos. En lugar de encerrarnos en nuestros pequeños grupos identitarios, que hoy son numerosos, nos centramos en nuestra identidad como australianos, en nuestra diversidad cultural, étnica y religiosa. Pero sobre todo en los valores cívicos comunes que compartimos. Por eso creo que una república es más importante que nunca”.
Turnbull hizo estas declaraciones en una entrevista con la Agence France Presse, en la que también criticó la alianza de defensa entre Australia, Estados Unidos y el Reino Unido, los “Aukus”. “Hay muchos problemas con el acuerdo con Aukus. El más fundamental es que lo más probable es que terminemos sin submarinos. Es un gasto enorme, una inversión enorme, que muy probablemente dará como resultado que no tengamos más submarinos”.
“Los Estados Unidos – afirmó – han sido muy claros. En su legislación está previsto que ningún submarino pueda ser vendido a nosotros a menos que el presidente certifique, en esencia, que la Marina de los EE.UU. no los necesita. Actualmente producen cerca de la mitad de los submarinos de ataque nuclear que la Marina de los EE.UU. necesita, por no hablar de las necesidades australianas. Australia ha sacrificado su soberanía en nombre de la seguridad, pero corre el riesgo de perder ambas”. Y a propósito de las alianzas militares, también comentó con dureza la cuestión de Groenlandia: “La idea de que Estados Unidos pueda amenazar con apoderarse del territorio de un aliado de la OTAN es desconcertante, propio de una novela distópica”.