Moussa Sangaré, el hombre de 31 años encarcelado por matar a puñaladas a Sharon Verzeni la noche del 29 al 30 de julio de 2024 en Terno d’Isola, compareció ante el tribunal de Bérgamo y, contrariamente a sus confesiones anteriores, negó haber cometido ningún delito: “Estaba pasando en bicicleta – dijo – y vi a Sharon discutiendo con un hombre. Comprendí que la aventura terminaría mal y no quería para ser escuchado. En esta situación, aceleré y me fui. Entonces me puse paranoico porque había visto algo que no debía, así que me deshice de mi ropa y del cuchillo.
“Me lo dijo la policía”, respondió el fiscal cuando le señalaron que había confesado el crimen. Sangaré dijo que fue filmado por cámaras durante su visita, pero que en ninguna lo mostraba golpeando a la víctima: “En mi opinión, él era uno de los Terno que sabía esquivar las cámaras, solo confesé porque estaba estresado y pensé que así me liberarían”. En cuanto a las huellas del ADN de Sharon mezcladas con las suyas, encontradas en la bicicleta que utilizó esa noche, responde: “Es lo único que no puedo explicar”.
“Aunque tuvo todas las oportunidades, no quiso pedir disculpas, sino que prefirió decir que no era el culpable. Lo lamentamos mucho: sólo queremos que se haga justicia de verdad porque hemos visto que no tiene remordimientos y eso nos duele mucho”, declaró Bruno Verzeni, padre de Sharon, ante el tribunal de Bérgamo. El padre de Sharon parecía muy molesto por lo sucedido en la sala del tribunal.
Reproducción reservada © Copyright ANSA