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Recuerde a su hijo que su cuerpo le pertenece, detecte las señales de alerta, sepa qué decir y con quién contactar… Una guía publicada en línea el martes por el Ayuntamiento de París pretende ayudar a los padres en un momento en el que aumentan las denuncias de violencia sexual en entornos extraescolares.

“Saber que su hijo ha sufrido, o podría haber sufrido, violencia sexual es un shock profundo” y “muchos padres describen un sentimiento de colapso e impotencia”, se lee en esta guía de veinte páginas a la que contribuyeron La Maison des femmes, la federación de padres de estudiantes de la FCPE y el colectivo SOS Périscolaire.

“La violencia sexual es responsabilidad exclusiva del perpetrador. Los padres no pueden predecir o prevenir todo, pero escuchar y reaccionar pueden marcar una gran diferencia en la protección de un niño”, añade la guía, que enumera varias líneas de acción.

Sensibilizar a los niños

Entre ellas, la importancia de que las familias sensibilicen – con “palabras sencillas y apropiadas” – al niño “desde temprana edad” sobre el hecho de que “su cuerpo le pertenece y que nadie tiene derecho a tocarlo sin su consentimiento”.

Frente a agresores que “a menudo piden al niño que se calle”, conviene “explicarle que Bien un secreto es algo alegre y temporal” y que un secreto “que te asusta o te entristece siempre debe contárselo a un adulto de confianza”.

Entre los signos de alerta, la guía cita específicamente “cambios de humor, alteraciones del sueño, cambios en los hábitos alimentarios, molestias físicas repetidas, comportamientos regresivos (el niño se moja en la cama o se moja a sí mismo durante el día, expresa una negativa presa del pánico a ir a la escuela o al centro de ocio, etc.)” o incluso “comportamientos sexualizados inadecuados” para su edad.

Señales para tomarse “en serio”

“Estos signos pueden tener varias causas, no necesariamente significan que su hijo haya estado expuesto a violencia o violencia sexual, pero deben tomarse en serio”, especifica la guía.

“Si existe la más mínima duda y antes incluso de hablar de ello” con su hijo, se invita a los padres a ponerse en contacto con su médico, con el Centro de Protección Materno Infantil (PMI) o con el servicio social de la estructura donde vive el niño.

Finalmente, la guía enumera ejemplos de formulaciones a evitar o favorecer en el intercambio con el menor, sin intentar “reformular lo que dice y sin pretender conocer más detalles”, antes de presentar una denuncia en comisaría si así lo desean.

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