La elección de alcaldes negros en varias ciudades de Francia, miembros de La France insoumise o apoyados por el partido de izquierda radical, ha supuesto una “liberación del discurso racista en el espacio público”, según el sociólogo Julien Talpin.
Bally Bagayoko, alcalde del LFI de Saint-Denis, segunda ciudad de Isla de Francia después de París, blanco de ataques racistas difundidos por la extrema derecha la noche de su elección, es, según él, el “caso más emblemático” de este racismo desinhibido. El concejal fue entonces blanco de comentarios racistas que evocaban “la familia de los grandes simios”, “una tribu primitiva” o “un macho dominante”, durante los debates en CNews dedicados a los primeros días de su mandato.
“Desde hace dos semanas asistimos a una forma de liberación del discurso racista en el espacio público y en los canales de información continuos”, subraya Julien Talpin, director de investigación en ciencias políticas del CNRS, especialista en barrios populares. Estas formas de racismo “lamentablemente no son nuevas”, según él. Cita en particular los casos de la ex ministra de Justicia Christiane Taubira, víctima del racismo de extrema derecha, o de Danièle Obono, diputada del LFI en París.
En las últimas elecciones municipales, un torrente de insultos y amenazas cayó también sobre los concejales de origen extranjero, como en Givors (Ródano) o en Stains, localidad del Sena-Saint-Denis donde el alcalde del PCF, Azzedine Taïbi, había recibido un sobre que contenía excrementos. “Desde hace al menos veinte años asistimos a una diversificación del personal político, pero durante estas elecciones municipales hay una intensidad particular de reacciones racistas, quizás debido al hecho de que representantes electos de origen inmigrante llegan a los cargos de alcalde y no sólo de diputados o concejales”, analiza Julien Talpin, citando a Sarcelles, Le Blanc-Mesnil o La Courneuve.
Entre los cargos electos perseguidos, cita también el caso de un cargo electo de la oposición del LFI en Villiers-sur-Marne, acusado de permanecer sentado mientras se cantaba la Marsellesa, o el de Bassi Konaté, cuya elección en Sarcelles (Yvelines) fue comparada con la “gran sustitución” del Partido Socialista por el Journal du Dimanche.
“Venganza democrática”
Según el sociólogo, la etiqueta LFI desempeña el papel de catalizador de los ataques. “Hay una intensidad particular ligada al LFI, que obviamente divide mucho”, subraya, sobre todo porque Saint-Denis es la primera ciudad de más de 100.000 habitantes conquistada por el partido.
El jueves, La France insoumise también anunció que muchos de sus diputados negros habían recibido una carta “negrofóbica”, “que se desviaba una página de “Tintin en el Congo”” y describía “a los negros de una manera deshumanizada y primitiva”.
Las críticas de la extrema derecha también se centraron en los propios votantes. “Su reacción la noche de las elecciones fue una oportunidad para transmitir clichés racistas, con una forma de barbarie consustancial que se expresaría en escenas de júbilo cuya violencia fue ampliamente sobreinterpretada”, subraya.
Paradójicamente, las elecciones municipales movilizaron a muchas más personas en estas ciudades que en 2020. “Es una especie de pequeño milagro sociológico y político poder reducir la abstención en zonas donde el desencanto con la política es extremadamente profundo, y es también una forma de venganza democrática”, analiza Julien Talpin.
Entre los ataques, el sociólogo destaca también un análisis muy “biologizante, animalizante” de los primeros pasos de Bally Bagayoko. “Sabemos que el racismo contra los negros conserva su dimensión original de racismo biológico y estos prejuicios pueden permanecer en la imaginación”, continúa.
“Enfoque mediático”
El martes, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, calificó los comentarios dirigidos a Bally Bagayoko en CNews como “despreciables” y “absolutamente inaceptables”. El presidente de la Asociación de alcaldes franceses, David Lisnard, no condenó los ataques racistas contra los nuevos concejales.
Según Julien Talpin, la “atención mediática” sobre el nuevo alcalde de Saint-Denis corre el riesgo de “no parar”, “sobre todo para hablar de algunas de sus propuestas, como el desarme de la policía municipal”. “Para los alcaldes objetivo, esto casi puede convertirse en una ventaja al unir a la comunidad local a su alrededor”, observa, comparando la situación de los concejales rebeldes con la de los alcaldes ambientalistas elegidos en 2020.