Catherine Caselli celebra el 60 aniversario de “Nadie puede juzgarme”, la canción creada el 27 de enero de 1966 en el escenario del Festival de San Remo, y se ha convertido en un símbolo de verdaderos movimientos que, durante diferentes fases históricas, han exigido los derechos humanos fundamentales de la libertad. “Hasta el día de hoy es una canción que no tiene arrugas. – dice Caterina Caselli – y el texto es siempre muy interesante, lleva dentro de sí conceptos universales como la libertad y el coraje. Sigue siendo un himno beat o pop, pero tiene un mensaje importante. Es pegadizo y al mismo tiempo expresa un mensaje de libertad, de poder elegir, de cometer errores y no ser juzgado por ello.”
“Nadie puede juzgarme” se ha utilizado en el mundo de las campañas publicitarias y del cine: dio título al musical homónimo de 1966, protagonizado por la propia Caterina Caselli, e inspiró la película homónima de Massimiliano Bruno (2011) en la que la protagonista Paola Cortellesi canta la canción principal. La canción también gozó de un gran éxito internacional, entre las versiones más conocidas se encuentran las de Dalida y Richard Anthony, que alcanzaron el segundo puesto de ventas en Francia, hasta remixes contemporáneos, como el firmado por DJ Lost Frequencies. “No One Can Judge Me” no ganó, pero hizo mucho más: entró en los corazones de millones, hasta el punto de convertirse en una verdadera canción, un manifiesto que se ha extendido por generaciones y que aún hoy suena extremadamente contemporáneo.
La historia de Caterina Caselli.
“En San Remo fui muy tranquilo. – Caselli todavía lo recuerda – No tenía nada que perder, estaba muy feliz y defendí esta canción, me gustó la letra, me gustó lo que dije, creí en ella, Me encantó cantar la frase “toda persona tiene derecho a vivir como pueda”.que se convirtió, años más tarde, en el manifiesto del movimiento gay. En este punto hubo un cambio extraordinario en el vestuario, ya no era tan habitual que las mujeres usaran pantalones y mucho menos minifalda. Y este corte de pelo, adoptado por muchas chicas y luego definido como ‘El Casco de Oro’, fue un soplo de aire fresco, trajo un viento de libertad”.
Caterina Caselli dice luego que “Nadie puede juzgarme”, compuesta por Pace y Panzeri para la música y por Beretta y Del Prete para la letra, fue inicialmente propuesta a Adriano Celentano, quien la rechazó en favor de “Ilboyo della via Gluck”: “El hecho mismo de que fuera una canción escrita para un hombre, y que por otra parte fuera una chica de menos de veinte años con esa actitud quien la cantaba, obviamente transmitía el mensaje valiente de quien dijo que no quiere ser juzgada por un error que cometió.
“Sigue estando en el corazón de muchas personas – añade el cantante y productor discográfico – y a menudo me encuentro con chicos y chicas que la conocen, que la han bailado y cantado. Es una canción que me ha dado mucho, que me ha permitido cambiar radicalmente mi vida, por eso sólo puedo decir gracias a quienes la escribieron, a quienes la permitieron viajar en el tiempo, a quienes se dieron fuerza y coraje escuchándola y cantándola tratando de mejorar su propia vida y la de los demás”.