¿La buena noticia? Se pueden entrenar. Cada día.
1. Vulnerabilidad valiente
Meyer explica la brecha entre las culturas basadas en tareas (Estados Unidos, Alemania) y basadas en relaciones (Brasil, India). En la práctica, esto significa que un gerente alemán acostumbrado a generar credibilidad a través de resultados mensurables, cuando trabaja con un equipo brasileño, debe aprender a compartir algo personal antes de hablar de KPI. Y eso requiere coraje.
En culturas jerárquicas, admitir que no se tienen todas las respuestas, compartir una dificultad, pedir ayuda parece ser una debilidad; en cambio, construye puentes más fuertes que cualquier tobogán impecable.
Prueba esto: En sus próximas tres videollamadas con colegas de diferentes culturas, dedique los primeros cinco minutos a compartir algo personal. Un libro que estás leyendo, un viaje reciente, un desafío al que te enfrentas. Luego observe cómo cambia la calidad del diálogo.
2. Diálogo auténtico: escucha, empatía, comunicación
Las culturas de alto contexto (Japón, Corea) y de bajo contexto (Estados Unidos, Alemania) hablan lenguajes relacionales completamente diferentes. En el primero, el significado está entre líneas, mientras que en el segundo, debes deletrearlo todo. La escucha activa se vuelve esencial. No se trata de escuchar las palabras, sino de leer lo que no se dice como el lenguaje corporal en Zoom, las pausas, el tono de voz. Te pondré dos ejemplos que veo continuamente en mis clases: si una participante india dice “intentaré hacer eso”, en realidad quiere decir “no, es imposible”, pero utiliza un lenguaje indirecto para evitar crear conflictos. Si un participante holandés levanta la mano y me dice “este enfoque tiene algunas debilidades”, en realidad me está derribando usando el eufemismo típico de su cultura. Es importante desarrollar “traductores simultáneos” internos.