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“En las últimas décadas, el fenómeno del tabaquismo ha vuelto a crecer a un ritmo preocupante. En Europa, en particular, el número de fumadores está aumentando claramente: hoy alrededor del 26,5% de la población fuma, frente a una media mundial del 18%. Una cifra que devuelve a nuestro continente a la cima del consumo de tabaco. Está claro que debemos asumir la responsabilidad de este fenómeno, tanto como Parlamento nacional como en colaboración con las instituciones europeas. De ahí la propuesta del gobierno de aumentar los impuestos especiales e intervenir A nivel fiscal, disuadirlo es positivo. Hay que recordar que Italia ya ha invertido mucho en la lucha contra el tabaquismo: campañas de sensibilización, prohibiciones en los lugares públicos e información sobre los riesgos para la salud, pero los resultados siguen siendo insuficientes: 1 de cada 4 italianos sigue fumando: es lo que declaró la senadora Fdi Cinzia Pellegrino, hablando hoy en el Senado durante la reunión “Prevenir los tumores, proteger la salud: estrategias y políticas en materia de tabaquismo”.

El evento reunió a representantes del mundo de la política, la investigación y la salud pública, promovido por iniciativa de la vicepresidenta del Senado Licia Ronzulli y organizado en colaboración con la Fundación Umberto Veronesi Ets. Objetivo: discutir nuevas acciones para combatir el tabaquismo, destacando la eficacia de la palanca fiscal como herramienta de prevención, es decir, aumentar significativamente los impuestos especiales sobre los productos del tabaco, aumentar el precio de un paquete de cigarrillos por encima de los 10 euros y aumentar proporcionalmente los impuestos sobre todos los productos que contienen tabaco y nicotina. “Para invertir la tendencia” del tabaquismo, explicó Pellegrino, “será esencial aplicar lo antes posible la nueva Directiva europea 580/2025, fruto de un trabajo conjunto entre la Comisión Europea, Italia y los demás Estados miembros. El objetivo común es ambicioso, pero realista: reducir el tabaquismo hasta un 5% de aquí a 2040, creando una auténtica ‘generación libre de tabaco’. “menos nocivos”, pero que en realidad contienen nicotina y pueden causar graves daños a la salud. Por ello es fundamental incluirlos en una legislación clara y rigurosa.

Por último, junto a la acción de las instituciones y de la investigación científica, no debemos olvidar el papel educativo de la sociedad y de la familia. “Hoy es cada vez más frecuente ver a los padres fumar cigarrillos electrónicos con sus hijos adolescentes – observa Pellegrino – en una actitud de falso ‘antiprohibicionismo’ que corre el riesgo de normalizar el consumo. En el pasado, los niños se escondían para fumar: ahora lo hacen a menudo a plena luz del día, con el consentimiento de los adultos. Pero todo esto, en mi opinión, no contribuye a una plena conciencia del error que se está cometiendo y no ayudará a dejar de fumar en el proceso de “Recuperar el valor del “no”, como opción de protección y responsabilidad, es fundamental para enseñar a los jóvenes a respetar su salud. Sólo así, combinando políticas públicas, educación y sensibilización, podremos realmente acercarnos al objetivo ambicioso pero alcanzable: el de una generación libre de tabaco para 2040.

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