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Con la llegada de los primeros fríos, también vuelve a tiempo la cita con los neumáticos de invierno. Del 15 de noviembre al 15 de abril es el plazo previsto por ley para instalarlos, y esto no es sólo una obligación reglamentaria, sino una auténtica elección de seguridad. Cuando las temperaturas bajan de los 7°C, el asfalto cambia su comportamiento: se vuelve más rígidomenos adherente y a menudo húmedo o helado. Aquí es donde entran los neumáticos de invierno, diseñados para mantener el agarre y la estabilidad incluso en las condiciones más duras.

como funcionan

Los neumáticos de invierno se caracterizan por un compuesto más blando y una banda de rodadura llena de entalladuras, es decir, pequeñas ranuras que mejoran el agarre y la tracción en superficies frías, mojadas o nevadas. La presencia de sílice en el compuesto permite que el caucho permanezca elástico incluso a bajas temperaturas, proporcionando un agarre constante sobre asfalto. En carreteras nevadas, las ranuras de la banda de rodadura se llenan de nieve, creando una fricción “nieve sobre nieve” que garantiza un mejor agarre que el contacto directo entre neumáticos y nieve. Resultado: frenada más segura y menor riesgo de derrape.

Las ventajas

La instalación de neumáticos de invierno mejora la seguridad y el rendimiento de su vehículo. Además de tomar mejores curvas y una tracción más eficiente, le permiten reducir significativamente las distancias de frenado. Incluso bajo lluvia intensa, la estructura de la banda de rodadura permite un drenaje óptimo del agua, reduciendo el riesgo de aquaplaning.

Las diferencias con los de verano

Los neumáticos de verano, diseñados para temperaturas más altas, tienen un compuesto más duro y una banda de rodadura con bloques más llenos. Esto los hace perfectos para asfalto caliente, asegurando estabilidad y precisión de conducción. Sin embargo, cuando baja el termómetro, pierden elasticidad y agarre, comprometiendo así la seguridad. Por eso, por debajo de los 7°C, siempre se recomienda cambiar a neumáticos de invierno: la diferencia de comportamiento en carretera es clara y puede marcar la diferencia en situaciones de emergencia.

Otros consejos útiles

Antes de montar o sustituir los neumáticos, es aconsejable comprobar la profundidad del dibujo: por ley debe ser de al menos 1,6 milímetros, pero para garantizar un rendimiento óptimo en invierno se recomienda que no sea inferior a 4 milímetros. También es importante comprobar la presión: las bajas temperaturas tienden a disminuirla, comprometiendo el agarre y aumentando el consumo.

En los hombros de los neumáticos aparecen siglas como M+S (Mud and Snow) o el símbolo del copo de nieve con tres picos (3PMSF): sólo este último identifica los neumáticos verdaderamente probados para uso invernal. Además, a partir de 2021 la etiqueta europea de neumáticos indica claramente el agarre en mojado, el ruido y la eficiencia del combustible, lo que resulta útil para elegir el modelo más adecuado a su estilo de conducción.

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