Théo Denner se encuentra frente al patio. Por primera vez desde que comenzó el juicio, el lunes los magistrados escucharán a este joven sospechoso de haber agredido a 43 víctimas. En su mayoría chicos (sólo dos mujeres) de edades comprendidas entre 13 y 19 años, a los que manipuló utilizando una cuenta falsa a nombre de Aurélie Piquet. En este mundo rural, el peso del secretismo y la vergüenza ha empujado durante mucho tiempo a las víctimas a permanecer en silencio. “Estos niños tuvieron dificultades para presentar una denuncia, para reconocer su condición de víctimas. Terminaron hablando con nosotros, pero pocos aceptaron emprender acciones civiles”, analiza un investigador.
El modus operandi de Denner estaba ahora consolidado: contactaba con su presa a través de este falso perfil femenino. Mediante mensajes crudos y fotografías íntimas con mujeres, atrajo a estos chicos de su círculo de amigos o escolar. Se organizó un primer encuentro en su casa, donde Aurélie Piquet se presentaría para un trío. Ella se enfrentó a sus pretendientes, pero les pidió a las víctimas que tuvieran relaciones sexuales con Denner. “Iré más tarde”, prometió este personaje ficticio. Aurélie Piquet nunca llegó. Pero Denner logró obtener decenas de encuentros sexuales manipulando a sus víctimas.