El fugitivo no violento de la prisión de Villepinte (Seine-Saint-Denis), a quien una pareja de falsos policías fueron a recoger el 7 de marzo y lo dejaron salir por la puerta principal, explicó, de forma concisa, que estaba “desesperado”. “En ningún caso quise humillar a Francia ni dañar a nadie”, proclamó ante uno de los tres magistrados del JIRS de París encargados de investigar el caso.