Un final feliz. Saiko, un perro de caza, quedó atrapado bajo tierra durante 10 horas durante una cacería organizada el 31 de enero en Mont-Saint-Éloi (Paso de Calais).
Durante esto, el perro de Quentin comenzó a perseguir a un tejón. “Empujó la cola como dicen”, explica el joven cazador a La Voix du Nord. La determinación de Saiko lo empujó a seguir al tejón hasta su guarida, pero la tierra se cerró detrás de él, “atrapándolo” a casi cinco metros bajo tierra.
Equipado con un collar GPS, el perro “entrenado para cavar” logró localizarse a pesar de las imprecisiones relacionadas con la profundidad del hoyo en el que se encontraba. Los cazadores llamaron a un operador de grúa y a los bomberos, que acudieron rápidamente al lugar, así como al primer ayudante del pueblo de Mont-Saint-Éloi. “Establecí una conexión con la comunidad urbana. Antes de excavar, lo primero que necesitábamos era saber si había cavidades”, explica Maureen Searle.
No podía verme yendo a casa sin él.
Las máquinas de construcción comenzaron entonces su minucioso trabajo y cavaron una zanja de unos veinte metros de largo y cinco de ancho, una operación no exenta de riesgos. “Teníamos que ir despacio para que el perro no recibiera una pala”, comenta Quentin, pero también para evitar que se desplomara.
“No escuchamos ni un ladrido”, dice el joven cuyas esperanzas de encontrar a Saiko con vida estaban menguando. Finalmente, un leve ladrido sonó desde las profundidades. “Todo el mundo se animó inmediatamente (…) No me veía volviendo a casa sin él. Mis perros son mis hijos”, dice aliviado el cazador.
A pesar de la duración de la operación, Saiko fue extraída de la guarida en espléndidas condiciones. “Tenía algunos rasguños en la cara, pero nada grave. Sólo tomó unos días de pastillas. Está bien”, asegura su dueño. El fin de semana siguiente el perro pudo participar en otra salida de caza, esta vez sin incidentes.