En Fort McMurray, una pequeña ciudad canadiense en el norte de Alberta, un programa de justicia restaurativa está atrayendo la atención de los expertos en justicia penal. Desde 2022, entre las 115 personas que han completado el curso, solo una ha vuelto a delinquir. Un hecho que refuerza la idea de que otra forma de hacer justicia es posible (y mejor): castigar a quienes han hecho mal, reconocer y reparar el daño sufrido por la víctima y, al mismo tiempo, reducir el riesgo de que esta persona vuelva a delinquir. Con efectos positivos no sólo para los directamente implicados, sino para el conjunto…
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