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YCuando te pasas la mano por el cuello, cuando te afeitas, cuando te maquillas, a veces sientes un pequeño bulto debajo de la piel. No es necesariamente doloroso. ¿Pero qué es? Estos bultos que tocamos en el cuello suelen ser ganglios linfáticos que están inflamados. No se puede palpar un ganglio linfático “normal”. Si se vuelve palpable, está hinchado. Algo está sucediendo que pone en riesgo nuestra salud.

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Porque un ganglio es una posición de defensa muy pequeña. Filtra un líquido llamado linfa que transporta células inmunitarias. Cuando aparece una infección en algún lugar de su “sector”, por ejemplo, en los ganglios linfáticos del cuello, este es el sector de la cabeza y el cuello, el ganglio linfático se pone a trabajar. Produce más células de defensa y, en respuesta, se vuelve más grande. A menudo es un signo de movilización, no de seriedad. Esto es lo que ocurre en caso de amigdalitis, infección de oído, diente inflamado o pequeña herida en la boca o el cuero cabelludo.

En estas situaciones el balón es bastante flexible, móvil y sensible al tacto. Disminuye espontáneamente en dos o tres semanas, una vez resuelto el problema. A veces la situación es diferente. El ganglio linfático está inflamado, pero más firme, nada doloroso, menos móvil al tacto y no retrocede al cabo de un mes. Es imprescindible consultar. Porque un bulto que no baja puede reflejar una enfermedad crónica, una infección que se está afianzando, una enfermedad del sistema inmunológico o cáncer del sistema linfático o de un área cercana como la garganta, la boca o la tiroides.

Preocúpese si el problema persiste

En concreto, el médico resuelve la situación: palpa los ganglios linfáticos y debajo de la mandíbula, a ambos lados del cuello, detrás del cuello, por encima de la clavícula. Dependiendo de los resultados, buscará otros ganglios linfáticos inflamados en el cuerpo. Y ordenará pruebas para analizar con mayor precisión estos ganglios linfáticos inflamados.

En la práctica, para cada uno de nosotros, incluso sin ser médico, aquí hay algunas pautas sencillas que nos pueden orientar:

  • Después de un resfriado, un dolor de garganta, un dolor de boca, un problema dental: es normal y no grave tener bolitas pequeñas y ligeramente sensibles;
  • Si no se ha producido ninguna infección o herida, y especialmente si los bultos persisten más de 3 a 4 semanas, hay motivos para preocuparse. Los ganglios linfáticos sospechosos son aquellos que duran mucho tiempo, son muy duros, completamente indoloros y fijos.

Los ganglios linfáticos del cuello son centinelas. Cuando se hinchan, indican que el cuerpo está tomando medidas. Cuando ya no se desinflan, simplemente piden ser escuchados, sin pánico, pero sin esperas.


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