Como prueba, como afirma el alcalde Sala, de que el Ayuntamiento no ha permanecido “sordo a los llamados de los fiscales”, el ayuntamiento definió ayer las “medidas correctoras” para las intervenciones inmobiliarias que están, o corren el riesgo de estar, bajo investigación. Y proporciona las “directrices a seguir para la adecuada calificación de las intervenciones de renovación de edificios”, detallando mejor las normas aprobadas en mayo. Acto que se produce después de la mesa abierta en la prefectura con el alcalde y las Familias Suspendidas para romper el estancamiento. Las líneas sirven para “unir las modalidades de aprobación de las intervenciones ya realizadas o por realizar, con el fin de evitar una hipotética condena por confiscación y demolición”, explica la teniente de alcalde Anna. Scavuzzo. Asegura que las oficinas municipales “han recuperado su plena capacidad. Nos centramos en las intervenciones incautadas o con permisos de construcción no conformes. Instruimos a los operadores para que soliciten una verificación ex post de la conformidad de los edificios”. En lugar de Scia, tendrán que iniciar el nuevo proceso, ajustando los aportes a la construcción y a la monetización. El Consejo también encarga a las oficinas que cumplan con prudencia la reciente decisión del Consejo de Estado sobre Via Fauchè.
Para calificar la intervención como una “renovación” y no como una nueva construcción, son necesarias ciertas condiciones: unicidad del edificio (excluyendo la fusión de volúmenes), contextualidad entre demolición y reconstrucción, correspondencia del volumen.