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¿Está Siria otra vez sumida en el caos? Todo parece confirmarlo, ya que los enfrentamientos entre el ejército sirio y las fuerzas kurdas ponen en riesgo la estabilidad del nuevo régimen pero también la de todo el noreste del país. Las Fuerzas Democráticas Sirias se han retirado en todos los frentes durante 48 horas e incluso abandonaron la conquista militar de Raqqa, una vez capital de ISIS, en su apogeo.

¿Cuál es la situación?

El ejército del gobierno islamista sirio de Ahmed al-Chareh, apodado así por la comunidad internacional, ha lanzado una ofensiva contra las posiciones de la coalición kurda de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que están cambiando por completo el tablero geopolítico de la región. Esta retirada se produjo originalmente tras un acuerdo de alto el fuego tras enfrentamientos entre tropas leales al gobierno y los kurdos en la región de Alepo. Pero este martes el panorama ha cambiado por completo.

Las negociaciones entre los kurdos sirios y el gobierno central sobre la implementación de su acuerdo para integrar sus instituciones civiles y militares dentro del Estado han “colapsado totalmente”, dijo el martes un alto funcionario kurdo.

“Las negociaciones que tuvieron lugar ayer en Damasco” entre el líder kurdo Mazloum Abdi y el presidente Ahmed al-Chareh “fracasaron totalmente. La única exigencia (de las autoridades sirias) es la rendición incondicional”, afirmó Abdel Karim Omar, representante de la administración autónoma kurda en Damasco, que pidió a la comunidad internacional que intervenga.

“Damasco continúa atacando nuestras regiones y (la potencia) se niega a entablar un diálogo, el acuerdo ya no es válido en este momento”, confirmó a los periodistas Elham Ahmad, un alto funcionario kurdo, durante una conferencia en línea.

Finalmente, el martes por la noche, el Ministerio de Defensa anunció un alto el fuego de cuatro días con los kurdos, mientras la situación sigue siendo extremadamente tensa. Al mismo tiempo, la presidencia siria anunció “un entendimiento” con los kurdos sobre la suerte de su bastión de Hassaké.

¿Quién controla los campos yihadistas?

Pero la situación ha tenido consecuencias preocupantes en las altas esferas de las cancillerías europeas, pero también en Washington. Las fuerzas kurdas anunciaron el martes que se habían visto “obligadas a retirarse” del campo de Al Hol, que albergaba a familias de yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) en el noreste de Siria, para defender sus regiones amenazadas por el ejército.

En un comunicado, las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, dominadas por los kurdos) añadieron que se estaban “reposicionando alrededor de las ciudades del norte de Siria amenazadas” por el ejército y denunciaron “una comunidad internacional que no asume sus responsabilidades”.

Al-Hol es el campo de prisioneros más grande de la zona autónoma kurda en Siria. En él viven unas 24.000 personas, entre ellas 15.000 sirios y unas 6.300 mujeres y niños extranjeros de 42 nacionalidades, incluida la francesa.

El ejército había afirmado anteriormente que las fuerzas kurdas habían “abandonado la guardia del campo de al-Hol”, lo que los kurdos negaron inicialmente. Añadió que las fuerzas sirias “entrarán en la región para asegurarla”.

El Ministerio del Interior sirio anunció “tomar las medidas necesarias en coordinación con la coalición internacional para mantener la seguridad” tras la retirada de las SDF. Los kurdos sirios, por su parte, piden a la coalición internacional que asegure los campos de prisioneros del ISIS.

“Resistencia”

Al sentir que la situación había cambiado para ellos, las FDS, por su parte, llamaron a los “jóvenes kurdos, hombres y mujeres”, en Siria y en el extranjero, a “unirse a las filas de la resistencia”. Cientos de civiles armados salieron a las calles del área autónoma.

“Estamos junto a nuestros hijos para defender nuestras ciudades”, aseguró Hassina Hammo, una mujer de 55 años, con un Kalashnikov en la mano y la cabeza cubierta con un chal tradicional kurdo, en la ciudad de Hassaké. “Prometemos a nuestro pueblo defenderlos hasta el último combatiente”, afirmó un comandante militar, Chahine Baz, a la entrada de la ciudad, atravesada por patrullas de las FDS que establecieron puestos de control.

Presión turca y… estadounidense

En el lado oriental de la frontera, el gran vecino de Turquía está nervioso por este nuevo conflicto que pone en peligro las conversaciones de paz con el PKK. “Turquía concede gran importancia a la integridad territorial, la unidad, (…) la estabilidad y la seguridad de Siria”, con la que comparte 900 kilómetros de frontera y una importante minoría kurda (alrededor del 20% de la población turca), subrayó Erdogan el domingo pasado.

Los movimientos y partidos prokurdos en Turquía demuestran evidentemente el martes su solidaridad con sus “hermanos” en Siria ante la ofensiva en Damasco apoyada por Ankara, con el riesgo de hacer descarrilar el proceso de paz con la guerrilla del PKK.

Además de la derrota kurda, Washington también ha “desatado” a sus antiguos aliados contra ISIS. “La misión anti-ISIS de las fuerzas kurdas ya no tiene razón de existir”, declaró el enviado estadounidense.

“El mundo abandona a los kurdos”

Nadia Murad, ex esclava del grupo yihadista Estado Islámico (EI), denunció el martes la situación de los kurdos en Siria, que fueron expulsados ​​de sus bastiones por el Gobierno al considerar que el mundo los “abandona”.

La coalición internacional antiyihadista liderada por Estados Unidos “se apoyó en las fuerzas kurdas de Rojava”, llamada así por la región autónoma kurda, “para luchar y derrotar a ISIS”, escribió en X el coganador del Premio Nobel de la Paz 2018.

“Hoy, en un momento crítico, aquellos que estaban en primera línea contra el mal están siendo abandonados. Lo que la comunidad internacional está haciendo en Siria –y en toda la región– es un caos, y personas inocentes pagarán el precio”.

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