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Habrá una nueva comparecencia ante el Tribunal de Apelación de Nápoles para el crimen de Pomigliano d’Arcoy diez años después de los hechos el final del juicio está lejos. El Tribunal Supremo estima el recurso de los abogados Dario Vannatiello Y Saverio Campaña y anuló, remitiendo a una nueva sección del tribunal, la pena de 14 años por asesinato dictada contra Vincenzo La GattaEmpresario del sector aeronáutico y aeroespacial del Vesubio, director de una empresa que funciona desde hace 120 años y que produce trenes de aterrizaje.

La noche del 23 de diciembre de 2016, La Gatta mató a tiros a Giuseppe Di Marzo, un preso legalmente detenido, durante una discusión. El empresario utilizó esta arma para defender a un amigo agredido, Salvatore Sassone, que recibió un violento puñetazo en el ojo, e invocó la creencia de que actuó en defensa propia y la ausencia de voluntad de matar. Había visto a Di Marzo hacer gestos que le hicieron pensar que tenía un arma en el bolsillo y la sacó.

Estas tesis habían resistido la prueba del juicio en primer grado, que resultó en una indulgente sentencia de 10 años. En segunda instancia, famosa por los recursos de la defensa y de la acusación, el Tribunal de Apelación había aumentado la pena a 14 años. Los jueces tardaron veinte meses en redactar las 164 páginas de motivos. Argumentando así la agravación de la pena: “Lo que falta (en la legítima defensa invocada por el acusado, ndr.), es la exigencia de la proporción entre el delito temido y la reacción forzada”.

Los abogados, sin embargo, destacaron ciertas inconsistencias y contradicciones entre este pasaje de la sentencia y otros según los cuales “la hipótesis errónea generada en el acusado por los movimientos y gestos de la víctima (retirarse y meterse las manos en los bolsillos) que le habían hecho creer que se disponía a sacar un arma, Esta es una propuesta creíble.y a la luz de la confirmación proporcionada por la historia de Sassone…”. Además, todo ocurrió en una zona oscura, como también destacan las motivaciones. La Gatta ya pasó 4 años y medio bajo arresto domiciliario. Si la condena hubiera sido firme, las puertas de la prisión habrían estado abiertas de par en par.

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