Israel quiere facilitar la adquisición de tierras a los colonos de Cisjordania. Una asociación de varios estados se opone a la política del país.
Alemania y muchos otros países critican los planes de Israel para Cisjordania. “Condenamos enérgicamente las decisiones y acciones unilaterales israelíes destinadas a ampliar la presencia de Israel en Cisjordania en violación del derecho internacional”, se lee en la declaración, que el embajador palestino ante la ONU, Riyad Mansour, leyó a los periodistas en Nueva York en nombre de 85 estados.
Según informes de los medios, el gobierno israelí había aprobado previamente una propuesta muy controvertida que habría facilitado a los colonos israelíes la adquisición de tierras en Cisjordania. La medida podría tener consecuencias de gran alcance para la población palestina en Cisjordania.
Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí habló de “informaciones falsas”. El gobierno aprobó sólo una “medida administrativa en el sector del derecho civil y de propiedad”, se lee en una nota.
Los medios israelíes también informaron que Jerusalén se expandirá hacia Cisjordania por primera vez en décadas a través de un nuevo proyecto de asentamiento. En concreto, se construirán cientos de nuevas unidades residenciales cerca de un asentamiento en Jerusalén Este, conquistado por Israel en 1967 y posteriormente anexado, según informó entre otros el sitio de noticias israelí “ynet”.
“Reiteramos nuestro rechazo a todas las medidas destinadas a cambiar la composición demográfica, el carácter y el estatus del territorio palestino ocupado desde 1967, incluida Jerusalén Oriental”, reza la declaración, a la que también se suman Estados como Francia, China y Rusia.
Israel capturó, entre otras cosas, Cisjordania y Jerusalén Oriental durante la Guerra de los Seis Días en 1967. Hoy en día, unos 700.000 colonos israelíes viven allí entre tres millones de palestinos. Los palestinos reclaman estas zonas para su propio Estado con Jerusalén Oriental como capital.