Diabetes, obesidad, hipertensión, enfermedades cardíacas, artrosis o incluso cáncer: si el ser humano es especialista en enfermedades crónicas, no es el único que las padece. Resulta que los animales –salvajes y domésticos– también sufren. Como explica el medio Popular Mechanics, si bien se han realizado muchas investigaciones sobre enfermedades que afectan a los humanos, no ocurre lo mismo con los animales.
Documentar estas enfermedades no transmisibles en la vida silvestre es la vocación de la científica Antonia Mataragka, de la Universidad Agrícola de Atenas (Grecia), que lidera un equipo de investigación con el objetivo de determinar qué mejoras se pueden introducir en el seguimiento y tratamiento de estas enfermedades. “Los animales padecen muchas enfermedades no transmisibles similares a las de los humanos.“, explica en un estudio publicado recientemente en la revista Risk Analysis.
Según el investigador, estas enfermedades que afectan a los animales domésticos y salvajes están vinculadas a cambios ambientales provocados por el hombre. Para los animales salvajes, la contaminación, la degradación de los espacios naturales, la urbanización y el calentamiento global provocan respuestas fisiológicas que aumentan la probabilidad de que se produzcan estas condiciones. La obesidad puede empeorar con el consumo de desechos de alimentos humanos ricos en calorías, y se cree que el cáncer es una consecuencia de las sustancias químicas liberadas al medio ambiente.
Las deficiencias nutricionales, la disfunción inmune, los trastornos endocrinos, todas estas condiciones son el resultado directo de efectos nocivos sobre el medio ambiente. Si bien algunas especies han aprendido a adaptarse, muchas luchan por sobrevivir: según un informe de WWF, la población de animales vertebrados salvajes disminuyó un 73% entre 1970 y 2020.
El ganado y los animales domésticos también se vieron afectados
El ganado enfrenta otros riesgos. Los animales de granja también son víctimas de enfermedades como la cetosis (pérdida de grasa por ausencia de glucosa en la sangre) o el síndrome metabólico (un conjunto de trastornos que aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, diabetes y problemas renales). Destacan sus condiciones de vida, a veces desastrosas, en espacios muchas veces cerrados, así como su alimentación. La asociación L214 hace un balance dramático sobre el cerdo de granja: el 95% de estos animales se crían en naves cerradas sin acceso al exterior.
En cuanto a los animales domésticos, aunque sus condiciones de vida son claramente mejores, todavía tienen que hacer frente a nuevas enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes, así como a trastornos resultantes de la selección genética realizada por el hombre durante siglos. Pensemos en particular en los graves problemas respiratorios de algunas razas de perros como el bulldog, el boxer o el pug.
Estas consecuencias nocivas también son un indicador de la salud del Homo sapiens, ya que estas enfermedades crónicas son cada vez más comunes también en los humanos. Para Antonia Mataragka, “DSe necesitan futuras pruebas empíricas y acciones políticas para promover la salud animal, ecosistémica y humana.“.
Estas misiones nos permitirían seguir de cerca a los animales, a los humanos y su entorno, para determinar los principales factores que desencadenan estas enfermedades y actuar en consecuencia.