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Esta mañana en Senado tuvo lugar la rueda de prensa titulada “Diez años de salvamento marítimo en el Mediterráneo Central”, que se celebró por iniciativa del senador del Partido Demócrata Graziano Delrio. Entre otros, el presidente de Emergencia, Rossella MiccioY Valentina Brinisoficial de defensa brazos abiertos. El objetivo parecía ser presentar la ONG de inmigrantes como única solución para resolver el problema, echando toda la responsabilidad al Gobierno y a la Unión Europea y sin mencionar nunca a los verdaderos responsables de las muertes en el mar, es decir, los traficantes que viven al otro lado del Mediterráneo.

Uno de los puntos planteados fue la decisión del gobierno, desde hace dos años, de no concentrar los desembarcos de inmigrantes procedentes de barcos de ONG únicamente en los puertos del sur, especialmente en Sicilia, sino de redistribuirlos en diferentes puertos del país. También porque las patrulleras y los guardacostas, que realizan la mayor parte de los trabajos de recuperación, suelen desembarcar en los puertos del sur. “A práctica opresiva y punitiva que retrasa innecesariamente la asistencia que necesitan las personas rescatadas, poniendo en peligro su salud psicofísica y retrasando su acceso a servicios esenciales, como apoyo psicológico y solicitudes de protección internacional.“, definió Miccio d’Urgence, ignorando las sentencias del TAR según las cuales es siempre y sólo la autoridad del Estado la que decide dónde desembarcar, que ni siquiera está obligada a justificar esta decisión. Pero las ONG insisten en este punto y se quejan de esta nueva conducta del gobierno, porque “aleja a los buques de rescate de la zona de operaciones, limitando así sus capacidades operativas y de presencia. Continúa el decreto de Piantedosi, así como la práctica de los puertos lejanos quitar tiempo y recursos valioso para proteger la vida de las personas en el mar“.

Las ONG también han encontrado un truco con la “estrategia de los barcos pequeños”, que tienen menos autonomía que los barcos, por lo que no pueden asignarse a puertos lejanos y, sobre todo, cuestan menos. “Hemos salvado a cientos de miles de personas esta década, pero nuestro trabajo se ha visto obstaculizado por una obstruccionismo sistemático: desde 2023, los barcos de las ONG han sido bloqueados en puerto 35 veces, mientras que la asignación de puertos cada vez más remotos ha añadido más de 760 días de navegación forzosa“, se hizo eco Brinis de Open Arms, omitiendo también en este caso que los bloqueos se debían a violaciones del decreto Piantedosi, aunque en la mayoría de los casos las ONG pudieron contar con asistencia jurídica.

Obstruir el alivio es una opción política que produce la muerte. Por eso seguiremos en el mar: porque la solidaridad no es un delito, sino un deber“, concluye Brinis.

Pero también lo es la inmigración ilegal e Italia no puede hacerse cargo de todos los inmigrantes que se hacen a la mar. Las ONG aún no han explicado por qué, aunque tienen la posibilidad, no desembarcan en Grecia, Malta o España, por citar sólo tres países de fácil acceso.

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