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El mar no tiene amos, pero los muelles y las salas de reuniones sí, y en esta primavera de 2026, las aguas del Adriático parecen reflejar las luces de los rascacielos de Praga y Hong Kong.

Es un riesgo ruidoso que se desarrolla en torno a Ferretti SpA, dirigida por Alberto Galassi, la joya de la náutica mundial que, sin dejar de vender el sueño de la caoba y el diseño Made in Italy, habla un lenguaje cada vez más internacional y menos vinculado a las fronteras nacionales. La última sorpresa se produjo ayer, cuando el gigante checo KKCG Maritime, brazo operativo del magnate Karel Komárek, decidió salir del punto muerto y lanzar una nueva ofensiva. Ya no es momento de maniobras sutiles: la compañía ha decidido incrementar con efecto inmediato el precio de la oferta pública de compra parcial (OPA), llevándolo de los 3,50 euros anteriores a 3,90 euros por acción. Un relanzamiento que no admite respuestas y que pretende hacerse con hasta 52.132.861 acciones, es decir, el 15,4% del capital del grupo. El aumento del precio de oferta sigue el comportamiento del mercado de valores, que experimentó un fuerte aumento después de que el accionista mayoritario, Weichai de China, comenzara a comprar acciones antes de la oferta pública para resistir el intento de Komarek de aumentar sus acciones.

Para los accionistas de Ferretti, esta nueva oferta representa un salvavidas difícil de ignorar: el nuevo precio incluye de hecho una prima del 35,1% con respecto al valor de la acción en la llamada fecha no perturbada, es decir, antes de que los vientos de especulación comenzaran a soplar con fuerza. La estrategia de Komárek es clara: maximizar la membresía en un momento en que la baja liquidez del mercado dificulta que los miembros moneticen sus tenencias. Pero hay más. Detrás de las cifras, o más bien detrás de un gasto máximo de casi 203,3 millones, se esconde (a la vista) el deseo de KKCG de desempeñar un papel más activo, de tener más peso en el gobierno de lo que es en todos los aspectos un acorazado de lujo mundial.

Los dirigentes de Praga han sido categóricos: no habrá más aumentos, esa es la cuestión y no se ajustará. El tiempo se acaba: el período de solicitud finaliza el 13 de abril de 2026, lo que deja a los inversores solo unas semanas para decidir si permanecen a bordo o se retiran.

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