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Por Laurence Daziano es profesor de economía en Sciences Po y miembro del consejo científico de Fondapol

Los debates son acalorados en el seno de la clase política dominada por los partidos populistas que representan más del 50% de las intenciones de voto. La inestabilidad institucional, generada por la decisión del Jefe de Estado de disolver la Asamblea Nacional en 2024 contra los mecanismos regulatorios de nuestras instituciones, no ha terminado de producir sus efectos. El país se hunde en un estancamiento económico con un crecimiento del 1% y una deuda del 115% del PIB, cuya inexorable progresión se ve acelerada por el efecto “bola de nieve”, es decir, un nivel de tipos de interés superior al crecimiento económico. París tiene ahora el nivel de déficit más alto de la eurozona.

A medida que se abre la campaña para las elecciones presidenciales de 2026, las discusiones deben centrarse en formas de encontrar una ruta potencial de crecimiento del 2-3% para nuestro país. Sólo el retorno a un crecimiento sostenido y sostenible nos permitirá dar perspectiva a las generaciones más jóvenes, financiar nuestro modelo social y volver a la competencia global contra Estados Unidos y China. El informe de Mario Draghi constituye una base sólida para los necesarios avances en la Unión Europea y el mercado interior, en particular en lo que respecta a la política industrial europea o la unión de los mercados de capitales. Francia tendrá que ser capaz de reducir su gasto, reformar el Estado y reorientar su modelo económico hacia la innovación y la producción.