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Por Daniel Vigneron, periodista especializado en temas económicos y europeos.

El enorme crecimiento del comercio transfronterizo en línea, especialmente desde China, preocupa a las autoridades europeas. Y con razón: en 2023, según la Fundación Jean Jaurès, se importaron a Europa 2.300 millones de bienes por valor de menos de 150 euros, casi el doble que el año anterior, mientras que para 2024 las estimaciones superan los 4.000 millones. El 80% de estos paquetes provienen de China. En Francia, para contrarrestar este tsunami, el gobierno pretende introducir un impuesto de dos euros sobre todos los artículos incluidos en paquetes importados de fuera de la Unión Europea con un valor inferior a 150 euros. Los gigantes asiáticos del comercio electrónico y de la “moda ultrarrápida” están en el punto de mira de las autoridades: Shein, Temu y AliExpress.

En la ley de finanzas de 2026, en discusión en el Parlamento hasta finales de diciembre, el nuevo gobierno Lecornu II ha retomado, en el artículo 22, el sistema “ “pequeño paquete” del proyecto de ley sobre el impacto ambiental de la industria textil aprobado por el Senado el pasado mes de junio. Una disposición que fue objeto de un dictamen detallado por parte de la Comisión Europea a finales de septiembre. Este último (como nos confirmó un diplomático francés radicado en Bruselas), sin oponerse formalmente al proyecto de ley francés, quiere una mejora del sistema, sobre todo por los riesgos de distorsión entre Estados o de elusión de las regulaciones. Y la Comisión ha expresado claramente su preferencia por un marco armonizado a nivel europeo.