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Con motivo del Día de los Derechos de la Mujer, Arcom publicará, la semana del 9 de marzo, un estudio sobre el lugar de la mujer en los programas que contribuyen a la información y, por primera vez, un estudio que sienta las bases para una mejor comprensión del sexismo en línea y de las llamadas tendencias masculinistas. Estos estudios, junto con otros, muestran la necesidad de seguir actuando por la igualdad.

La primera observación de Arcom, en este período electoral, es que las mujeres políticas siguen siendo una minoría en los medios audiovisuales, incluso más que en la política. Sin duda, la posición de las mujeres en política ha progresado en los últimos años, pasando del 10% al 20% entre las alcaldesas desde 2000 (todavía muy poco) y del 10% a casi el 40% entre diputadas y senadoras.

La presencia de las mujeres en los medios de comunicación también se ha fortalecido: en los últimos quince años y después del informe Reiser-Grésy, el número de expertos en el plató casi se ha duplicado y se ha logrado la paridad entre los presentadores de informativos de televisión y los oradores de debates. Pero para las mujeres políticas no hay cuenta.

En 2024-2025, una cuarta parte de las figuras políticas en los medios audiovisuales eran mujeres, una tasa que se ha mantenido estable desde 2023. Y en el mismo período solo había dos mujeres entre las 15 figuras políticas que más hablaban. La observación ciertamente no es más satisfactoria durante los períodos electorales: en las elecciones europeas, cuando las listas están perfectamente igualadas, las mujeres representan sólo el 44% del tiempo de palabra. Para las elecciones legislativas de 2024, Arcom registró un 35% de tiempo de palabra, frente al 41% de los candidatos.

Los medios tradicionales siguen siendo el lugar de anclaje para el debate público y la construcción de representaciones. Por eso debemos seguir persiguiendo el objetivo de la igualdad.

Esta situación debe desafiarnos y provocar una movilización colectiva por parte de las autoridades públicas, los partidos políticos, los medios de comunicación y, sobre todo, de todos nuestros conciudadanos. En efecto, debemos tener cuidado de no tirar piedras sólo contra las cadenas de televisión y radio, cuyos esfuerzos y compromiso, los del servicio público ante todo, han permitido los avances mencionados, en particular mediante la creación de listas de expertos, la formación de periodistas y la feminización de los platós.

Pero, a pesar del difícil contexto económico y la competencia desleal de los gigantes digitales, los medios tradicionales siguen siendo el lugar para anclar el debate público y construir representaciones. Por eso debemos seguir persiguiendo el objetivo de la igualdad.

Un segundo desafío, de naturaleza completamente diferente, se presenta en las redes sociales. Estas redes, donde más de la mitad de nuestros conciudadanos obtienen información, desempeñan un papel cada vez más importante en la formación de opiniones y conciencias. Ni las reglas ni las prácticas son las mismas que en los medios audiovisuales, desde la igualdad hasta los ataques machistas.

Como parte de su misión de regular los servicios digitales, Arcom está elaborando por primera vez un informe sobre el discurso sexista observado en línea en dos grandes redes sociales. Los aproximadamente 20.000 contenidos analizados ponen de relieve un sexismo multidimensional, a menudo violento, que exacerba un cuadro más amplio de discriminación.

El 70% de los comentarios físicos despectivos sobre figuras políticas están dirigidos a mujeres.

Según una investigación citada en este informe, el 70% de los comentarios físicos despectivos sobre los políticos están dirigidos a mujeres, y las mujeres políticas reciben entre dos y tres veces más ataques personales que los hombres, aunque menos de ellas son protagonistas.

Frente a estos comportamientos perjudiciales para nuestra cohesión social y que pretenden intimidar a las mujeres que ejercen posiciones de poder o aspiran a ellas, nuestros medios de comunicación históricos son ante todo un baluarte imprescindible. Por este motivo hay que protegerlos. El lugar que podrán dar a las mujeres en la política es uno de los mejores remedios para las dinámicas sexistas observadas y a veces amplificadas por las redes sociales.

Arcom pondrá de su parte apoyándolos en el camino hacia la igualdad y profundizando el estudio de los mecanismos existentes en línea para medir mejor, con el fin de contrarrestarlos, los riesgos sistémicos que generan para nuestra sociedad. Este objetivo debe seguir movilizándonos a todos en todo el espacio de la información, especialmente en línea. Aquí es también donde está en juego el futuro de la igualdad entre mujeres y hombres.

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