Reza Pahlavihijo del último Sha de Irán, se espera que llegue a Mar-a-Lago el próximo martes. Para anunciarlo, ve incógnitaes el influencer americano Laura Loom. Una reunión con el presidente estadounidense Donald Trump Aún no está decidido, pero la noticia, de confirmarse, reforzaría las ambiciones del propio heredero de la monarquía iraní de proponerse como líder de las protestas que sacuden a Irán desde hace trece días.
La dimensión diplomática y las maniobras simbólicas que circulan en torno a Pahlavi se unen ahora de forma estructural Una intensa ofensiva comunicativa en las redes sociales.en particular en Instagram, una plataforma también muy utilizada en Irán a pesar de las restricciones de IE apagón impuestas por las autoridades.
En los últimos días, y cada vez con mayor frecuencia, Pahlavi ha utilizado su perfil para hablar directamente con la población iraní, evitando los canales oficiales y hablando un idioma destinado a las calles y no a las cancillerías. En sus llamadas invita abiertamente movilización nacionalenfatizando la necesidad de protestas simultáneas, pacíficas y coordinadas en las principales ciudades del país. “es tu momento“, repite en varios mensajes, insistiendo en la idea de que la continuidad de las manifestaciones es la clave para establecer definitivamente el sistema de poder del ayatollah.
Gran nación iraní, los ojos del mundo están puestos en ti. Salgan a las calles y, como frente único, griten sus demandas. Advierto a la República Islámica, a su líder y al IRGC que el mundo y @POTUS te están observando de cerca. La represión del pueblo no quedará sin respuesta. https://t.co/keyFFounaX
– Reza Pahlavi (@PahlaviReza) 8 de enero de 2026
Un elemento recurrente de sus intervenciones en Instagram es el llamado a la atención internacional. Pahlavi reitera que las protestas ya no son un asunto interno y que “el mundo está mirando”, refiriéndose explícitamente a ESTADOS UNIDOS y al presidente Donald Trump. En uno de los mensajes más compartidos, dijo que la presión callejera iraní puede volverse decisiva precisamente porque es amplificada por los medios globales y la política estadounidense, transformando la protesta en un factor geopolítico.
Esta estrategia digital es parte del panorama más amplio que ha surgido en los últimos meses, cuando la hipótesis de una cambio de dieta empezaba a vislumbrarse como una posibilidad real. Así, la retórica trumpiana de “MIGA” y el anuncio de un alto el fuego tripartito había ayudado a llevar el debate de un análisis abstracto a un escenario potencialmente operativo. Hoy, los llamamientos sociales de Pahlavi parecen funcionar como complemento interno de esta presión externa: un llamado a la acción dirigido directamente a los ciudadanos iraníes, construido para apoyar la continuación del levantamiento.
Según varios observadores, el uso sistemático de Instagram no es casual.
Es una herramienta que permite a Pahlavi presentarse no como un líder distante en el exilio, sino como una presencia diaria, casi familiar, capaz de hablar el idioma de las nuevas generaciones que impulsan las protestas. Vídeos breves, tonos emotivos y referencias explícitas a la unidad nacional pretenden consolidar su imagen como una posible figura de transición en el “post-régimen”.