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MILÁN (ITALPRESS) – La celebración de Italia, con el tema de la armonía como hilo conductor, entre la belleza, el arte y algunas idas y venidas: los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina pueden comenzar. La ceremonia inaugural de los Juegos en San Siro no defraudó las expectativas. El espectáculo creado por Marco Balich fue un homenaje a Italia, su cultura y su creatividad. Pero fue también y sobre todo un mensaje universal de paz y diálogo, una invitación a todos a imaginar un futuro en el que las diferencias no dividan, sino que construyan. Después de todo, esto es armonía, “reunir lo diferente”. En un San Siro con entradas agotadas, el escenario queda inmediatamente dominado por un gran círculo, una referencia al plan original de Milán, con cuatro rampas que conectan idealmente las otras sedes de estos Juegos de escala sin precedentes, Cortina, Livigno y Predazzo. Y la propia Cortina participa activamente en una ceremonia nacida gracias a la aportación de 1.200 artistas voluntarios, de edades comprendidas entre 10 y 70 años, y tras más de 700 horas de ensayos. El primer vídeo que da la bienvenida a Italia es el prólogo de un espectáculo que incluye aquí y allá referencias de todo tipo, desde la escultura (Canova y su “Amor y Psique”) hasta la música –con Matilde De Angelis como directora– que abarca la ópera de Verdi, Puccini y Rossini, pero también un homenaje a Raffaella Carrà, hasta la actuación anunciada de Mariah Carey –saludada por uno de los muchos estruendos que marcarán la velada– en la que siguió “In Azul pintado por Blu”. con su “Nada es imposible”, la banda sonora perfecta para las hazañas deportivas que están por venir. Y si en Londres 2012 la reina Isabel se prestó a un bonito cameo con 007 Daniel Craig, en Milán-Cortina es el presidente de la República Sergio Mattarella quien improvisa en un vídeo de pasajeros del tranvía, estrictamente el número 26, con un conductor excepcional, Valentino Rossi. El Jefe de Estado se materializa en persona en San Siro (con una ovación de acompañamiento), antes del doble izamiento de la bandera que une una vez más Milán y Cortina y precede al himno italiano, confiado para la ocasión a una estrella reconocida en todo el mundo como Laura Pausini. Ciudad y montaña van de la mano, siempre entre música y poesía (“L’Infini” de Leopardi interpretada por Pierfrancesco Favino), dando paso luego al desfile de atletas repartidos entre Milán (abucheos a Israel y al vicepresidente estadounidense Vance, Ucrania arrasada por los aplausos), Cortina, Livigno y Predazzo. Como manda la tradición, los Azzurri, precedidos por Francia, que organizará los Juegos en 2030, emergen últimos: Arianna Fontana y Federico Pellegrino blanden la bandera tricolor en lo alto del rugido de San Siro, en el centro de la estación de los Dolomitas. Federica Brignone hace lo mismo sobre los hombros de Amos Mosaner. En total, desfilan 146 atletas (la mayoría en Milán, 70, sin contar los patinadores que competirán el sábado). Ha llegado el momento de Sabrina Impacciatore, otra artista anunciada, encargada de recorrer los 100 años de historia de los Juegos Olímpicos de Invierno, haciendo también un guiño a Blue Avalanche y Adriano Celentano. También hay espacio para una lección sobre los gestos italianos de Brenda Lodigiani antes de la parte institucional. “Estamos listos para escribir una nueva página en la historia olímpica, inspirados en los valores que nos unen a todos: excelencia, amistad y respeto – subrayó Giovanni Malagò, presidente de la Fundación Milano Cortina – Lo que nos espera en las próximas dos semanas es una edición pionera de los Juegos de Invierno”. “Hemos luchado para llegar hasta aquí – prosiguió – Coordinar tantas realidades diferentes, unidas en la realización de un único sueño, ha sido una demostración extraordinaria de la capacidad de este país para llevar a cabo un proyecto de tal complejidad”. Y dirigiéndose a los atletas, “en un momento en el que gran parte del mundo está dividido por conflictos, vuestra presencia demuestra que otro mundo es posible. Un mundo hecho de unidad, respeto y armonía”. Palabras que encuentran apoyo en las de Kirsty Coventry, presidenta del COI: “Por eso todos amamos los Juegos Olímpicos. Porque a través de ti vemos lo mejor de nosotros mismos. Nos recuerdas que podemos ser valientes. Que podemos ser amables. Que podemos levantarnos, no importa cuán dura sea la caída. Que estos Juegos sean una celebración de lo que nos une, de todo lo que nos hace humanos. Ilumina el camino a seguir para todos nosotros”. Al grito de “Sergio, Sergio”, Mattarella declara abiertos los Juegos Olímpicos y, cuando la temperatura baja, la antorcha llega a calentar San Siro, llevada por dos símbolos del Milán y del Inter (Franco Baresi y Beppe Bergomi), sólo para un breve paso antes de su salida acompañada por la voz de Andrea Bocelli al son de “Nessun dorma”. Y después de que Ghali, dejando de lado la polémica, diera la palabra a Gianni Rodari en italiano, francés e inglés contra la guerra, la actriz y embajadora de la paz en la ONU, Charlize Theron, recuerda a Nelson Mandela para enviar un mensaje de esperanza, esperanza a la que apela la bandera de cinco círculos que divide entre Milán y Cortina. El gran final va más allá de los límites del espacio, ya que también entra en escena Samantha Cristoforetti, luego el histórico encendido de los dos braseros – uno en el Arco della Pace de la capital lombarda, el otro en la Piazza Dibona de Cortina – confiado a los últimos portadores de la antorcha: por un lado Alberto Tomba y Deborah Compagnini, por el otro Sofia Goggia. Un espectáculo ha terminado, otro está por comenzar.
– foto Agencia Ipa –
(ITALPRENSA).

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