Derogación del delito de solicitación, penalización de los clientes… Hace diez años, la diputada (PS) Maud Olivier, ponente de la ley del 13 de abril de 2016 “destinada a reforzar la lucha contra el sistema de prostitución y apoyar a las prostitutas” prometió una “inversión del equilibrio de poderes”. Mientras el texto celebra su décimo aniversario este lunes 13 de abril y aún suscita tanto debate entre sus partidarios y detractores, ¿qué conclusiones podemos sacar de él?
Y, sobre todo, ¿logra la ley su objetivo de proteger a las personas en situación de prostitución (40.000 en Francia, según estimaciones) que han pasado del estatus de delincuente al de víctima? Si uno de los primeros objetivos era disuadir a los clientes allanando el camino para multas de 1.500 euros, está claro que el número de multas sigue siendo relativamente bajo y constante cada año.