Una noche de sábado de terror en los barrios españoles, que transformó Vico Lungo Gelso en el escenario de una fuga criminal que, milagrosamente, no acabó en tragedia. Un hombre, a bordo de un scooter de gran cilindrada, provocó el pánico entre la multitud de turistas y vecinos tras acceder a un control de la Policía Municipal.
Una carrera entre las mesas
El hombre, ignorando el alto de la policía, se embarcó en una persecución a alta velocidad por el entramado de callejones del barrio. Durante esta loca carrera, el centauro chocó completamente con un transeúnte anciano y pasó rozando a numerosas familias con niños que abarrotaban la zona peatonal.
A pesar del violento shock, la vida de la mujer no corrió peligro, aunque sufrió un trauma importante. La rápida investigación llevada a cabo por la Unidad de Motociclistas del GIT permitió cerrar rápidamente el círculo en torno al prófugo. Sintiéndose perseguido, el hombre finalmente se rindió. El perfil que emerge es preocupante: se trata de una persona ya conocida por la policía, con un largo historial criminal por asesinato y asociación mafiosa, que recientemente ha encontrado su libertad.
La denuncia de Borrelli: “Deriva anarquista inaceptable”
Francesco Emilio Borrelli, diputado de la Alianza Verde-Izquierda, que siempre ha estado en primera línea contra la degradación y la ilegalidad generalizadas en Nápoles, se pronunció con dureza sobre el tema. “No nos enfrentamos a una simple inevitabilidad, sino a una prueba más de una deriva anárquica que ahora está fuera de control”, afirmó Borrelli. “Es intolerable que quienes tienen vínculos con el crimen organizado se sientan dueños de las calles, desobedeciendo las reglas y poniendo en peligro las vidas de los ciudadanos para escapar de un control banal. Nos enfrentamos a otra demostración de una deriva anárquica que ya no podemos tolerar. Lo que pasó con los Quartieri Spagnoli no es un simple accidente, sino el resultado de una desregulación salvaje en la que todos se sienten con derecho a pisotear las reglas y las vidas de los demás. Es inaceptable que un criminal con un pasado de clan pueda escapar silenciosamente entre los peatones, poniendo en peligro la seguridad pública para escapar del control ».