Peter Schneider fue una figura intelectual poco común, especialmente en la escena alemana: fue un activista político central en 1967/68, justo en medio de la protesta contra la visita del Sha; participó de manera destacada en el “Congreso Internacional de Vietnam” en Berlina y el boicot a Springer. Schneider participó en la campaña electoral de Willy Brandt como redactor de discursos (“Elect Willy”).
Sin embargo, como pocos otros, en los años plomizos que siguieron no se perdió en la teoría y el terror, sino que se convirtió en un novelista respetado y un intelectual político liberal que continuó encontrando su público hasta poco antes de su muerte a la edad de 85 años. Si no hubiera sido un autor tan cambiante y buscador, reposicionándose constantemente política e intelectualmente, habría que llamarlo representante. Pero había pocos en la izquierda alemana que fueran tan ágiles como él. Hans Magnus Enzensberger fue uno de ellos, al igual que Alexander Kluge, el director y prosista, y Michaelrutschky, el ensayista experimental de Berlín.